17 de abril de 2026 - 05:00

Agua Negra vuelve al radar

POLÍTICA INTERNACIONAL

Por Lic. Prof. Fernando A. Ocampo Bravo - Profesor

Como es sabido, la Región de Coquimbo en Chile y la provincia de San Juan en Argentina han mantenido relaciones sociales, políticas y comerciales por más de tres siglos, a pesar del macizo cordillerano. La primera fundación de la ciudad de San Juan la realizó Juan Jufré de Loayza y Montesse por orden de Francisco de Villagra, capitán general de Chile. En la época colonial, San Juan era parte del corregimiento de Cuyo, con cabecera en la ciudad de Mendoza, integrando la Capitanía General de Chile, dependiente del Virreinato del Perú. Con la formación del Virreinato del Río de la Plata en 1777, el corregimiento de Cuyo fue separado del Virreinato del Perú.

La necesidad de integrar a los pueblos en todas las latitudes a nivel mundial da origen al Paso de Agua Negra, que es un paso fronterizo entre Argentina y Chile, localizado en la cordillera de los Andes, entre el departamento Iglesia de la provincia argentina de San Juan y la provincia del Elqui, en la Región de Coquimbo, comuna de Vicuña. Comunica, en San Juan, las localidades de Las Flores (6.000 habitantes), departamento Iglesia —distante 2 km del complejo fronterizo de control migratorio-aduanero y a 70 km de San José de Jáchal—, con la localidad de Huanta (3.500 habitantes), distante 90 km del límite internacional.

Debido a su altitud, este paso se encuentra abierto en temporada estival (de diciembre a abril). El resto del año queda bloqueado por la nieve. Es el paso fronterizo internacional más alto entre Argentina y Chile, a una altura de 4.780 metros sobre el nivel del mar, y uno de los más altos del mundo, superado ampliamente por el paso internacional de Karakórum (entre Pakistán y China), de 5.540 metros.

En la actualidad está en proyecto la construcción de dos túneles que permitirán una comunicación interoceánica a través de este paso.

En este punto del Corredor Bioceánico me quiero detener. El 28 de agosto de 2009, en oportunidad de la Cumbre de UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), los presidentes de Argentina, Cristina Fernández; de Chile, Michelle Bachelet; y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, firmaron un acuerdo para la construcción del túnel que une Chile y Argentina a través del Paso de Agua Negra. El corredor bioceánico será una carretera transversal en Sudamérica que conectará el puerto atlántico de Porto Alegre (Brasil) con el puerto pacífico de Coquimbo, por la Ruta 5 La Serena-Coquimbo (Chile), a lo largo de 2.513 km.

La importancia de esta ruta radica en que el Cono Sur necesita colocar su producción exportable en el mercado mundial, teniendo como objetivo principal los mercados del Asia-Pacífico. Esto provocaría un incremento en el comercio, incentivando la producción exportable en las áreas de influencia del corredor.

La Entidad Binacional Túnel de Agua Negra (EBITAN) es clave en esta gesta. Fue creada en el año 2009 mediante la Ley 26.561, como parte del Tratado de Maipú de Integración y Cooperación entre la República Argentina y la República de Chile. Impulsa el proyecto y la ejecución de dos túneles principales semiparalelos para el tránsito vehicular entre la provincia de San Juan y la IV Región de Coquimbo, a través de la cordillera de los Andes. Esta intervención completará el trazado del Corredor Bioceánico Central, mediante la conexión de los puertos de Porto Alegre (Brasil) y Coquimbo (Chile).

Junto a la República de Chile, se solicitó al Banco Interamericano de Desarrollo el financiamiento del proyecto de diseño y construcción del túnel internacional Paso de Agua Negra, proponiendo utilizar parte de estos fondos para efectuar los pagos estipulados. Para su construcción, la entidad realizó un proceso de precalificación de contratistas y firmas para la licitación, de acuerdo a lo estipulado por el BID.

Laboratorio científico subterráneo

Una coordinación internacional de científicos sudamericanos ha realizado estudios y solicitado la instalación, en el punto más profundo del túnel, de un laboratorio científico subterráneo. Este consistirá en un complejo de tres cavernas anexas donde se podrán realizar experimentos de clase mundial en física de partículas, astrofísica, geofísica, biología y ciencias del ambiente, entre otros.

El laboratorio, llamado ANDES (Agua Negra Deep Experiment Site), sería el tercero más profundo del mundo, a 1.750 metros bajo la roca, y el primero de este tipo en el hemisferio sur. Su administración estará a cargo del Consorcio Latinoamericano de Experimentos Subterráneos (CLES). Este tipo de infraestructura permite realizar experimentos de alta sensibilidad, protegidos del bombardeo de rayos cósmicos.

Por último, entre las principales ventajas del túnel se destaca que estaría abierto todo el año, pese a las inclemencias climáticas invernales. Además, permitiría un ahorro de hasta tres horas en el transporte de cargas y pasajeros. Todo esto en el marco de un proceso de integración regional y mejora de las economías locales.

Este será uno de los trece pasos cordilleranos en el marco de la integración física regional, en una zona que concentra a 20 millones de habitantes y exporta por 8.000 millones de dólares anuales. El túnel sienta las bases para un corredor bioceánico con influencia sobre el sur de Brasil, Paraguay y el centro-norte argentino. Cifras preliminares estiman el PIB regional en 252.000 millones de dólares.

Claramente, hay más beneficios que problemas. No hay que desaprovechar esta oportunidad, entendiendo el contexto global de pandemia y recesión, que afecta a todos. Sería un gran impulso económico, laboral y cultural para ambos países, en un escenario de giro político regional.

Este cambio también responde a un nuevo escenario político. Con la salida de Gabriel Boric y la eventual asunción de José Antonio Kast en Chile, podría reconfigurarse la relación bilateral, incrementando el interés del gobierno de Javier Milei en avanzar en integración, especialmente en pasos estratégicos como el eje San Juan-Coquimbo.

En ese marco, el corredor bioceánico aparece como uno de los proyectos con mayor potencial geopolítico y económico. Si bien no hubo anuncios específicos sobre el túnel, la agenda de infraestructura binacional reaviva expectativas sobre su futuro.

El proyecto ha tenido avances intermitentes por factores financieros y políticos, pero sigue siendo estratégico para provincias productivas como San Juan, que buscan mejorar su inserción internacional.

La sintonía política abre una nueva ventana de oportunidad, aunque el avance dependerá de definiciones concretas de financiamiento.

El Paso de Agua Negra vuelve así al radar político. Su futuro dependerá de la capacidad de ambos países de transformar la coincidencia estratégica en decisiones operativas.

En Chile, sin embargo, surgió una alternativa: avanzar sin túnel para reducir costos, priorizando la pavimentación de la traza existente. El subsecretario de Obras Públicas, Nicolás Balmaceda, planteó esta posibilidad durante una visita a Coquimbo, sin contemplar plenamente el impacto estratégico que tendría el túnel para ambas naciones.

LAS MAS LEIDAS