Aprovechando una nueva gira por el país y el regreso a sus pagos, el músico sanjuanino Rubén González -radicado en Nueva York- preparó junto a su compadre Daniel Giovenco -inseparable amigo de trasnochadas y guitarreadas desde la juventud- una serie de conciertos que tendrán como destino San Juan, Jáchal, Córdoba y Buenos Aires en su itinerario. Serán varios meses de ronda en los que sacarán del baúl del recuerdo un entrañable y nostálgico trabajo que hicieron juntos en la adolescencia. A principios de los años "80 el dueto había trabajado con Patricia Dojorti la propuesta musical denominada ‘Arpillera al vuelo’, su primer banda en el cual dieron sus primeros pasos por el rock en espacios públicos. Hoy los trovadores desempolvan aquellas viejas canciones y las ensamblarán con sus actuales repertorios de composiciones propias para el espectáculo ‘Arpillera’ que tendrá lugar primero este viernes en Jáchal: El 15 de julio será en el Barrio Fronteras Argentinas (19.30) y en la noche (22hs) tocarán en el antiguo restaurant 1800; será un homenaje a un músico local "Pájaro’ Caballero, quien integró con Giovenco el trío Tres Pájaros de un hondazo. Y el 16 estarán en Sala IOPPS (ver Dato).

La idea de reflotar aquella experiencia transitada entre 1982 y 1983 fue un acierto para ellos a la hora de rememorar un tiempo bisagra. No solo en lo social, ya que se empezaba a respirar otro aire, un cambio de época que se percibía por entonces ya que era inminente el regreso de la democracia y el final de la dictadura cívico-militar. También lo será desde lo cultural, porque a partir de lo que conmocionó la Guerra de Malvinas, las expresiones artísticas en el ámbito de la música popular empezaban a tomar más fuerza, puesto que iba gestándose aquella identidad cultural que congregaba a muchos jóvenes, que con el tiempo se reflejó en el rock nacional. Rubén y Daniel se nutrían de todo eso. ‘Arpillera al vuelo fue nuestra primer banda que armamos, nos cambiamos los nombres, él se llamaba Capitán González y yo Capitán Escarlata. Hacíamos rock inspirados en Charly, en Spinetta con la guitarra criolla’, contó Giovenco recordando entre risas. ‘No habían muchos espacios para tocar, como existen hoy. La primera vez fue en un estudio de arquitectura de un amigo, los tableros de dibujo y las lámparas decoraban el escenario (risas) eran las típicas tocadas de garage. Para todos los que éramos rockeros el mayor escenario que había era el comedor universitario del Palomar. En un festival de música de Santa Cecilia, la gente esperaba escuchar y bailar cuarteto. Cuando nos fuimos con una propuesta de rock acústico, nos tiraron de todo’, relató el cantautor.

‘Hacíamos lo que nos salía’, agregó su compañero que volvió con nuevo look, con algunas canas más y luciendo una larga barba blanca. ‘Como en aquellos años los que tocaban más eran Pléyades, Totem y dos grupos más, que tocaban en el cine de Santa Lucia y de Concepción, nosotros optamos por dejar lo eléctrico y no depender de una púa. Era tocar dónde se podía y con amigos’, señaló. 

Rubén recordó también que en sus años de juventud soñaban con ser artistas, pero nunca estuvo en sus mentes ser exitosos, famosos y millonarios. Y cuando vieron por primera vez a Almendra en 1981 en el Auditorio Juan Victoria, aquel recital los marcó para siempre. ‘Todas esas vivencias fueron consumando lo que hoy conocemos como rock nacional y grabábamos en casettes lo que teníamos y vendimos un montón’, contó. ‘Desde siempre, quisimos vivir de la música. El toque, es una forma de vida para nosotros. Hace poco me pasó que cuando tuve que hacerme los pasaportes para poder viajar a Estados Unidos, me preguntaron cuál es mi oficio y recién por primera vez a mis 59 años contesté que soy músico y me emocioné al decirlo. Gracias a Rubén, que me mejoró para no quedarme en tres acordes que me sabía cuándo era chico…’, relató el músico de larga cabellera. 

"Me preguntaron cuál es mi oficio y recién por primera vez a mis 59 años contesté que soy músico y me emocioné al decirlo. Gracias a Rubén, que me mejoró para no quedarme en tres acordes que me sabía cuándo era chico’, Daniel Giovenco.

Esa experiencia de Arpillera, las canciones y las historias que hay dentro de ellas es lo que llevarán al escenario para compartir con el público. Que éste ingrese a ese universo de sonidos y relatos de dos personas y dos guitarras. Pero cuando se vaya del encuentro, haya una transformación interna: ‘En esta presentación no habrá video, ni pantallas, ni laser. Será como aquellos antiguos fogones donde se transmitían las historias y las cosas que le pasan a un pueblo. Que la gente se vaya diferente. Porque cuando te dicen +qué bien toca técnicamente aquel músico+, por abajo significa que no le llegó al alma, no lo conmovió, no sintió nada. Entonces intentamos que no sea una pérdida de tiempo, sino que el arte y la canción lo cambien’, manifestó Rubén.

‘En esta presentación no habrá video, ni pantallas, ni laser. Será como aquellos antiguos fogones donde se transmitían las historias y las cosas que le pasan a un pueblo. Que la gente se vaya diferente’. Rubén González

Por otro lado, todavía está pendiente esa invitación de González para que vaya Giovenco a tocar con él en Nueva York. ‘Cuando me lo dijo por primera vez fue en septiembre de 2001 y se cayeron las Torres Gemelas y en marzo de 2020 vino la pandemia, así que Rubén ¡no me invités más por favor, por el bien de la humanidad! -chicaneó Giovenco en tren de broma-. En realidad y hablando en serio, sería una gran experiencia artística, por lo que él está haciendo allá, la música se vive muy fuerte’, contestó el compositor deseoso por conocer los lugares que recorre Rubén para tocar. ‘Donde caminás hay barrios latinos, paquistaníes, afro, los que hacen pop… Y también jachalleros, la multiculturalidad que existe es tal que todo el mundo está viviendo en una ciudad. Ese otro Nueva York es el que me gusta andar y tocar’, expresó González.

Más allá que se iniciaron en el rock, sus trayectos no fueron definidos tan solo por ese género y en el presente, ambos tienen folk, tango, tonadas y otros ritmos que todo ese entrevero de notas, acordes, melodías y letras, dan forma a lo que son hoy: dos rockeros con guitarra criolla.

DATO
Arpillera. Rubén González y Daniel Giovenco. Viernes 15 en Restaurante 1800 (Jáchal). Sábado 16 de julio a las 21hs, Sala IOPPS. Entrada: $500.