Desde siempre, los inversores tratan de minimizar pérdidas sin dejar de aumentar su exposición a mercados de alta rentabilidad. Pero en épocas de turbulencias, el matiz es mucho más importante, ya que muchos adoptan la postura de alejarse de activos más arriesgados, como la bolsa, y refugiarse en el oro, que se considera un valor seguro. No hace mucho, en octubre de 2025, el oro superó por primera vez la barrera de los $4.000, e históricamente, cuando el metal precioso se encarece de esta manera, es señal de que turbulencias económicas planean en el horizonte. Así pues, la pregunta es inevitable: ¿debemos prepararnos para una próxima recesión? Y, si es así, ¿es el oro mejor opción que los bonos o el efectivo? Invitamos a Johnny Khalil, Director de Trading y Liquidez de Tickmill, a responder a estas preguntas y a desmontar algunos de los mitos y creencias más comunes que circulan en el mundo del trading en línea.
Antes de nada, Johnny, bienvenido y gracias por acompañarnos hoy. Afirmar que estamos atravesando un periodo macroeconómico “interesante” sería quedarse corto, y tengo tanta curiosidad como nuestros lectores por saber cómo lo describiría usted. ¿Nos enfrentamos a una nueva recesión? ¿Por qué el precio del oro sigue siendo tan alto?
Gracias por invitarme. Hay dos respuestas a esta pregunta: una larga y una corta. En las últimas semanas, el oro ha retrocedido desde niveles elevados, pero sigue cotizando por encima de los $4.220, y hay varias razones para ello. En primer lugar, tenemos la guerra en Ucrania unida a la tendencia de los bancos centrales a pasar del USD como activo de reserva al oro. Piense que solo en 2025, los bancos centrales adquirieron más de 1.000 toneladas de oro. Esto ha contribuido a sostener el precio del metal en los últimos meses, junto con, por supuesto, la enorme participación institucional. Los activos bajo gestión (AUM) global de los ETF de oro alcanzaron un nivel impresionante, 445.000 millones de dólares, con casi la mitad concentrada en fondos cotizados en EE. UU. ¿Y la respuesta corta?
No: a pesar de los temores persistentes, no creo que nos enfrentemos a una recesión, al menos no en un futuro próximo. Todo forma parte de un ciclo. Es cierto que los mercados se enfriaron brevemente ante unos datos de empleo más débiles y la desaparición de las expectativas de un recorte de tasas de interés en diciembre. Pero últimamente, la bajada de tasas vuelve a estar sobre la mesa, y con ello ha repuntado la actividad del mercado. Por ejemplo, el S&P 500 cerró noviembre con una ligera ganancia del 0,25%; y este sentimiento se ha trasladado a otros mercados, incluido el del oro, que ha reanudado con cautela su tendencia alcista.
¿Diría que el oro podría alcanzar los $5.000 la onza a finales de 2026?
(Sonríe) Bueno, depende. Si las condiciones económicas lo permiten, sí, puede que alcance el umbral de los $5.000. Si eso ocurrirá en la segunda mitad de 2026 o más adelante, aún está por ver. Hay muchos factores que tener en cuenta. Si observamos la última década y media, los precios del oro suben, bajan o se estancan en ciclos que varían entre diez y dieciséis años.
Thomas Andrieu, autor de un influyente libro sobre el oro y sus ciclos titulado L’or et l’argent, además de otras muchas publicaciones sobre economía y los ciclos del precio del oro, habla de ciclos de dieciséis años. En 2023, señaló que un ciclo de dieciséis años podría haber estado “cocinándose” durante más de medio siglo. Un dólar invertido al inicio del ciclo vale $5,20 en el punto máximo, digamos once o doce años después; en comparación, al final de un ciclo bajista, ese mismo dólar invertido al comienzo del ciclo valdrá, de media, $2,70 cuando la tendencia alcance su punto más bajo.
La historia nos dice que ha habido dos grandes periodos de subida del precio del oro: 1971-1981 (la década marcada por el abandono del patrón oro) y 2001-2011. A estos periodos les siguieron fases de estanflación y caída entre 1981-2001 y 2011-2016. Las condiciones económicas difieren en cada caso, pero el ritmo general es reconocible. Así que, basándonos en esta teoría, lo que ha estado ocurriendo en el mercado del oro durante los últimos tres años, con periodos de corrección y retrocesos entre saltos de precio, es otro ciclo alcista que arrancó en noviembre de 2022.
Hay mucho que decir pero, en resumen, es posible que todavía quede mucho recorrido. Pero ahora mismo no podemos tomarnos nada de forma literal. Sin duda, estamos inmersos en una época con una gran carga de imprevisibilidad. Desde los cambios de humor del presidente Trump con los aranceles —ahora sí, ahora no— hasta la alta probabilidad de una rebaja de tasas de interés en EE. UU. este diciembre, la elevada inflación en Europa… todos estos factores afectan a las divisas, a los mercados de bonos y también al oro. Pero esta clase de retos también crea oportunidades. Y tanto mi equipo como yo mismo en Tickmill vemos que los traders que más se benefician son los que saben diversificar de forma eficaz.
Antes comentó que siempre hay oportunidades para los traders en periodos como este. ¿Qué hace Tickmill para apoyarlos en un entorno como el actual?
Bueno, no es ningún secreto que Tickmill ofrece algunos de los spreads más bajos del sector en CFDs sobre XAUUSD (oro): una media de 0,07 pips frente a los alrededor de 0,28 pips que suelen ofrecerse. Esto supone una ventaja real para cualquier trader, tanto para los principiantes como para los más avanzados. Para que se haga una idea de cómo es de atractivo esto para ellos, en el tercer trimestre de este año, las condiciones que ofrecemos en Tickmill se tradujeron en la ejecución de 13,9 millones de operaciones sobre oro con nosotros.
Increíble: seguramente esto también significa que han generado un volumen considerable.
Eso equivale a 342.000 millones de dólares en volumen nocional, lo que convirtió al oro en el CFD más operado en Tickmill durante el tercer trimestre de este año. No digo todo esto para promocionar a Tickmill. Solo describo la realidad: esto es lo que a nuestros clientes les gusta operar, que, a la vez, es un reflejo del panorama general de los mercados financieros.
Son cifras impresionantes. Ahora que ha abierto la caja de Pandora, no puedo evitar preguntarle: ¿qué saldo en cuenta suelen necesitar los traders de Tickmill para operar en oro?
Seguramente menos de lo que imagina. Tickmill no es un bróker exclusivo que trabaje solo para unos pocos, sino que es un bróker para todos. Con solo $100, cualquiera puede operar con CFDs sobre oro y otros instrumentos, y disfrutar de la misma calidad de servicio. Lo más importante que hay que saber es que al operar con CFDs se negocia la diferencia entre los precios bid y ask de un activo subyacente, sin tenerlo en propiedad. Esto permite a los traders beneficiarse tanto de las caídas como de las subidas de precios, y esa exposición en ambos sentidos es una herramienta de diversificación muy potente, especialmente en mercados inciertos. Por supuesto, es necesario que los traders apliquen una adecuada gestión del riesgo, y animo a todo el mundo a utilizar órdenes de take profit y stop loss. También los invito a seguir nuestro blog, donde conocerán las noticias financieras más importantes y accederán a los mejores comentarios de mercado.
Muy interesante. En su opinión, ¿qué hace que los traders sigan volviendo a Tickmill?
La consistencia. Los traders valoran a los proveedores que ofrecen precios justos y transparentes, y que permiten velocidades de ejecución que dejan muy poco margen al deslizamiento. Nosotros ejecutamos operaciones en menos de 0,20 segundos de media. Aparte de esto, ofrecemos herramientas de trading avanzadas, formación de calidad y acceso a más de 600 CFDs sobre forex, acciones, índices y materias primas, entre muchos otros subyacentes. Me gustaría aprovechar la ocasión para invitar a los lectores a visitar nuestra web y descubrir por sí mismos todo lo que Tickmill tiene que ofrecer.
Desde luego. Y para finalizar, ¿hay algunos mitos del mercado que los traders no deben confundir con hechos?
Muy buena pregunta. Desde luego. El primer mito es que el oro, por ser un refugio seguro, “cura todos los males”, como la volatilidad. Falso. Aunque es cierto que el oro puede mantenerse estable durante más tiempo que la liquidez o la renta variable, por ejemplo, también puede darnos sorpresas. En 2008, cuando colapsó Lehman Brothers, los inversores corrieron a liquidar posiciones en oro para obtener liquidez en lugar de comprar más. Esto provocó una caída repentina del precio del metal precioso, que volvió a subir en 2011. Así que, en casos extremos como la Gran Recesión de 2008, el oro actúa más como una cobertura de liquidez que como un refugio seguro.
El segundo mito es que el efectivo es una fuente constante de riqueza. Totalmente erróneo, porque el dinero está sujeto a cambios de política monetaria y a presiones inflacionarias. Las épocas de tasas de interés bajas combinadas con una inflación elevada muestran cómo de rápido puede el dinero perder poder adquisitivo. Incluso cuando los ahorros generan intereses, la inflación suele erosionar los rendimientos.
Por último, hay un tercer mito que los traders no deben confundir con hechos: los bonos son mejores que el oro. La realidad no podría ser más distinta. Es cierto que tanto el oro como los bonos del Tesoro ofrecen protección como refugio seguro, pero la diferencia está en la liquidez, el precio y, sobre todo, en los objetivos del inversor al elegir uno u otro, o ambos. El oro suele considerarse más líquido que los bonos.
En cambio, los bonos del Tesoro, incluidos los del Reino Unido (gilts), ofrecen rendimientos fijos regulares si se mantienen hasta vencimiento. Dicho esto, recomiendo a los traders que no den por sentada cualquier información que lean sobre los mercados financieros. Cada activo o instrumento tiene sus ventajas, rentabilidades y niveles de riesgo. Adoptar un enfoque basado en hechos y fijar objetivos claros puede ayudar a los traders a desenvolverse incluso en los mercados más turbulentos y a no caer en los mitos del mercado.