Al ver esta foto me da mucha alegría. Creo que hay esperanzas en nuestras instituciones y en quienes las integran. Digo esto porque soy de esas personas que ya tienen muchos años transitados en esta vida. Entonces vienen a mi mente recuerdo de aquellos policías de la esquina, que eran parte de la familia en el vecindario. Eran las personas de confianza en la cual todos confiábamos. Un ejemplo de ello era que nuestros padres siempre nos aconsejaban acercarnos a un policía en caso de no conocer bien una dirección o calle en el centro de la ciudad. Hace ya varias décadas, el policía de la cuadra, caminaba haciendo su ronda y saludaba a todos los vecinos por igual, ya sean comerciantes como particulares. El respeto por el uniforme que portaban se lo tenían bien ganado en San Juan.
