El papa Francisco pidió que la Iglesia salga de las "discusiones estériles", que sea capaz de "acoger a todos" y que trabaje por los necesitados. Lo hizo en el Vaticano, en el marco de una misa junto a los arzobispos de todo el mundo designados en el último año. "¿Qué podemos hacer juntos, como Iglesia, para que el mundo en el que vivimos sea más humano, más justo, más solidario, más abierto a Dios y a la fraternidad entre los hombres?", se preguntó el pontífice durante la celebración en la Basílica de San Pedro. Para el Papa, según dijo de cara a los nuevos arzobispos designados en el último año, "es evidente que no debemos encerrarnos en nuestros círculos eclesiales y quedarnos atrapados en ciertas discusiones estériles, sino ayudarnos a ser levadura en la masa del mundo". "No hay cristianos de primera y de segunda clase", advirtió en ese marco. Juntos podemos y debemos establecer gestos de cuidado por la vida humana, por la protección de la creación, por la dignidad del trabajo, por los problemas de las familias, por la situación de los ancianos y de los abandonados, rechazados y despreciados", dijo el Papa. Para Jorge Bergoglio, "en definitiva, ser una Iglesia que promueve la cultura del cuidado, la compasión por los débiles y la lucha contra toda forma de degradación, incluida la de nuestras ciudades y de los lugares que frecuentamos, para que la alegría del Evangelio brille en la vida de cada uno: este es nuestro buen combate".
