Una multitud de residentes se aglomeraba frente a un pequeño mercado estatal en las afueras de Santiago, la segunda ciudad más importante de Cuba, sudando y empujándose, en busca de una oportunidad para recibir una ración mensual de pollo. Una bolsa de muslos de una libra (medio kilo) vale 20 pesos, alrededor de cinco centavos de dólar al tipo de cambio del mercado negro, pero la euforia se convierte en un caos a medida que se corre la voz de que puede que no haya suficiente para todos. Y en ese momento se apagan las luces.

Malestar contra el gobierno

El episodio de estos días en Santiago de Cuba, una ciudad donde tuvo lugar este mes una inusual protesta pública, ofrece una reveladora instantánea del reto que enfrenta el Gobierno comunista cubano ante los cortes del suministro eléctrico, ya que van surgiendo tensiones incluso en zonas afines a la Revolución de Fidel Castro de 1959.

Reuters entrevistó a más de dos decenas de residentes locales, funcionarios en los barrios santiagueros de Veguita del Galo, José Martí, Micro 9 y Abel Santamaría. Comentaron su frustración por la escasez de alimentos y los cortes de electricidad que a veces superaban las 10 horas diarias.

Las centrales eléctricas de Cuba, obsoletas y carentes de combustible en plena crisis económica, llevan semanas muy lejos de alcanzar la demanda, provocando apagones agobiantes.

Varios cientos de manifestantes se reunieron en Santiago en la Carretera del Morro, coreando “corriente y comida”, según relatos de primera mano de residentes que asistieron a la manifestación. Videos difundidos en redes sociales mostraron a un grupo más pequeño gritando “libertad” frente a Beatriz Johnson, líder del Partido Comunista en la provincia, que habló a la multitud desde una azotea.

Tanto el gobierno cubano, que ha pedido diálogo y actuado rápidamente para atender las peticiones en las zonas donde han estallado protestas, como observadores internacionales calificaron en gran medida como pacíficas las movilizaciones que tuvieron lugar en la isla.

 

* Derecho a la protesta estancada

La Constitución de Cuba de 2019 otorga a los ciudadanos el derecho a la protesta, pero una ley que defina más específicamente ese derecho está estancada en la legislatura, dejando a los que salen a las calles en un limbo jurídico. Grupos de derechos humanos, la Unión Europea y Estados Unidos sostienen que la dura respuesta de Cuba a las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021, las mayores en décadas, también han llevado a muchos a pensarlo dos veces antes de salir a manifestarse.

A raíz de las protestas del 17 de marzo, alrededor de 38 personas han sido detenidas en el país, incluidos varias en Santiago, según a la organización Prisoners Defenders, con sede en España. Autoridades cubanas han dicho que se cometieron supuestos delitos como el desacato y el vandalismo.

 

Por Dave Sherwood y Alien Fernández
Agencia Reuters