9 de septiembre de 2017 - 00:00

Injusticia y pena

Señor director: 
Con el profesor Jaime Gili compartí 10 años en la enseñanza. Estuvo en toda su trayectoria al frente de al menos 5.000 alumnos en 40 años. Testifico que se trata justamente de un verdadero docente, formador y un hombre de bien, muy reconocido en nuestra comunidad. A mis hijos les transmití que en mi ausencia (que indefectiblemente se dará) recurran a él para encontrar el consejo más sano, pues se trata de una persona íntegra, noble y cabal. Pueden testimoniar lo mismo los miles de alumnos a los que enseñó y los compañeros de tareas de tantos años.  
Se trata pues de una persona "ejemplo" de nuestra comunidad toda. Injusticia total ya es sólo colocarlo ante la mínima duda de su hombría de bien y vocación por la docencia. Pena es lo que siento por el alumno, que ojalá pueda encontrar el camino de la verdadera formación y la verdad, ya que en la querida ENET Nº 4 (hoy EPET) siempre buscamos formar personas. 
 

 

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