Señor director:
Este país es insólito. No se puede decir que desapareció. La realidad es que nadie sabe dónde está Santiago Maldonado. Se ocupan y se preocupan los medios de comunicación, partidos políticos, organizaciones sociales, la CIDH. Todas las sospechas caen, como de costumbre, sobre aquellos que deben poner orden de acuerdo a los mandatos de la Constitución Nacional y las leyes. Inclusive, la propia familia del citado, que nunca sabía dónde estaba porque es un nómade algo anarquista, aparece acusando, cuando en realidad, no sabemos dónde está.
