Señor director:

La fascinación que la digitalización ha provocado en multitud de almas cándidas será objeto de estudio en los tratados de la simpleza humana. Infinidad de sujetos caen a diario en ese monumental espejismo, considerando a las herramientas telemáticas como un fin en sí mismo, olvidándose de que se trata apenas de un medio -muy sofisticado y en ocasiones eficaz, si se quiere-, pero sólo de un medio.

Cualquier cosa que resulte hoy tocada por la varita mágica de lo digital se convierte de inmediato en algo extraordinario, maravilloso, sensacional. No quiero poner ejemplos, pero todos sabemos de productos -hasta académicos- a los que se viste con ese cautivador ropaje y que no reúnen todos los requisitos.

Quienes se llenan la boca hablando de lo que sea terminado en 4.0 ó 5.0, mejor estarían pensando en cómo hacer mejor lo que tienen entre manos. El punto com se ha transformado en un poderoso canal de marketing, pero no siempre en algo que certifique ninguna calidad. Nada es feo en la red, ni malo o defectuoso, y sin embargo continúa seduciendo invariablemente a legiones de fieles del novísimo dogma internáutico.

Jesús Domínguez M.   DNI 7124659