Es traumático para un frentista y en su propiedad, erradicar un árbol, que muchas veces está perjudicando su vivienda, ya sea por sus raíces, porque "levanto" la vereda o se secó, por falta de mantenimiento por parte del municipio. También por ramas en situación de peligro para el ser humano como para los bienes personales. Las consecuencias o castigos son las temibles multas por parte de nuestros municipios o gobiernos. Muchas veces, con razón por el Estado. Ya que hay personas que tiene el "síndrome depredador", muy fácil de ponerlo en práctica, cuando de eliminar el verde se trata. Estas individuales erradicaciones son sólo un accidente. La mayoría de las veces se exige plantar un nuevo árbol para evitar dañar al medio ambiente y la naturaleza. En los últimos tiempos, los medios de comunicación a nivel nacional, como así cientos de organizaciones ambientalistas, coincidieron en acciones orientadas a un mismo fin. Los primeros daban la catastrófica noticia y los otros en su defensa del desmonte en nuestro país. Más precisamente el gobierno de Salta permite el desmantelando del "bosque chaqueño", haciendo caso omiso a la Ley de Bosques. Profunda impotencia y preocupación como patético esta clase de gobiernos, que por razones de beneficio personal y/o sectorial, dan, autorizan y no castigan cómo empresas, supuestamente privadas, dañan a nuestra naturaleza. Utilizan el poder político para usarlo de acuerdo a lo que a ellos les conviene. Siempre buscando enriquecerse, no midiendo cómo ese accionar mata la otra parte de la naturaleza.

