Señor director:

Lo que comenzó de forma tímida hace más de un año, con personas que vendían ropa los fines de semana, en la Plaza España, entre Libertador y España, con el tiempo se convirtió en un cuasi campamento, donde se venden productos de dudosa procedencia. Esto no es nada, ya avanzaron hacia el Parque de Mayo por avenida Las Heras, ocupando un gran espacio.

En ambos casos, estos vendedores no dejan caminar por la zona a ciudadanos que solo quieren disfrutar del lugar. Claro, me dirán que es gente que quiere trabajar. Pero no es la forma correcta, porque luego, al mismo gobierno que lo permitió, se le vuelven en contra cuando toman medidas para impedir esa actividad.

Con esto quiero decir que los derechos y deberes son para todos y las autoridades correspondientes deben investigar el origen de la mercadería e identificar a quienes venden, para evitar problemas futuros.

Filomena Vargas 
DNI 8.692.476