REFLEXIONES POLÍTICAS

Como en una película de los tres chiflados

Por Carlos Salvador La Rosa 1 de noviembre de 2026 - 04:00

Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista

Antes que nada, mostremos unos pocos datos demográficos para entender la importancia crucial que la derrota de Brasil les significó a Javier Milei y Donald Trump.

Dijimos en una nota escrita después de la primera vuelta brasilera que a fines de 2023, antes que llegara Milei a la presidencia, América del Sur tenía a casi la totalidad de sus países y al 93,4% de su población conducida por gobiernos de izquierda, mientras que tres años después, o sea ahora, si en Brasil hubiera ganado Bolsonaro, más del 98% del continente quedaba en manos de gobiernos de derecha que, supuestamente, Milei le ofrendó a Trump con su genio político (así lo vendieron los mileistas y así lo compraron los trumpistas). No obstante, con el triunfo de Lula, América del Sur queda compensada, en cuanto a su población se refiere, casi en dos partes iguales entre trumpistas y anti trumpistas, porque Brasil alberga al 48% de los habitantes de Sudamérica.

Y en lo que se relaciona particularmente con Trump, los cosas no son mejores que para Milei. Si el bolsonarismo hubiera controlado Brasil, el 74,96% de la población de la totalidad del continente americano (de norte a sur) hubiera quedado bajo gobiernos afines a la derecha trumpista. Pero con las elecciones del domingo, el escenario geopolítico cambia dramáticamente, porque el 57,49% del territorio americano (la mayor parte de la masa continental) se mantiene gobernada por fuerzas fuera de ese eje ideológico y Trump se queda con el 42,51%.

O sea que tanto América del Sur en particular, como América entera en general, que todo hacía suponer pasarían a ser dominios casi exclusivos, la primera del mileismo y la segunda del trumpismo, se mantienen en un equilibrio formidable de fuerzas. Y, además, en un contexto político complicadísimo para el emperador norteamericano dentro de su propio país. Nada, absolutamente nada, resultó de acuerdo al plan.

Es que, con esta derrota aplastante, no tanto por los porcentajes, sino simplemente por la derrota en sí misma, porque no era imaginable que se perdiera, Milei se transforma en un devaluado operador de Trump en América Latina y Trump se pierde la posibilidad que con Brasil de su lado habría obtenido, de conducir hegemónicamente a casi toda América como soporte central de resistencia contra la avanzada China por el mundo. Algo mucho más difícil de lograr con un continente pluralmente equilibrado ideológicamente.

Lo cierto es que el domingo cambió todo, mucho más de lo esperado incluso en un mundo donde todo cambia todos los días. Por más que inventen supuestos fraudes para consolar golpistas y progolpistas que ahora se sienten golpeados, el triunfo de Lula fue indiscutible porque su revertida fue espectacular y sin fraude alguno.

Algo muy grueso falló para que una elección prácticamente ganada por la triple alianza Trump-Bolsonaro-Milei se perdiera y se perdiera así. Con este resultado, el escudo antichina de Trump se debilitó mucho. Bolsonaro directamente se rajó. Y Milei se quedó sin su América del Sur propia, luego de protagonizar la comedia de enredos que lo tuvo como operador trumpista de la "operación escape" u "operación rescate" de Flavio Bolsonaro (cualquiera de los dos puede ser el título de una película mala de ficción).

Con lo que las consecuencias de inmiscuirse en cosas que lo exceden, a Milei le están resultando carísimas. La gesta a lo Galtieri de Malvinas se desinfló en un par de semanas porque jamás tuvo apoyo norteamericano. Lo de Brasil fue una inesperada paliza al haberse inmiscuido en la elección de otro país como se inmiscuyó, a puro insulto. Lo de España también fue una paliza, gane o pierda Suárez porque, paradójicamente, con su viaje a la Madre Patria hizo que se sintieran felices con su arribo sus enemigos políticos y se aterraran sin saber dónde esconderse de él, sus aliados políticos.

Pero las malas no terminan allí para nuestro hombre. Porque, ni lerdo ni perezoso, luego de la elección brasileña, Trump jugó a la total ambigüedad y mientras defendía y le daba asilo a Flavio decía que Lula siempre le cayó simpatiquísimo. Y los trumpitos sudamericanos se desmarcaban de Javier, su supuesto mentor, aceptando en el acto el triunfo de Lula y felicitándolo efusivamente.

Con lo cual Milei se quedó solo el mismo domingo a la noche en que esperaba ser el hombre más acompañado y triunfal del mundo. Se quedó solo jugando a los avioncitos con Flavio Bolsonaro, en lo que se parece excesivamente a un sketch de los tres chiflados.

Justo el mismo domingo en que Javier Milei pensaba que sería el hombre más acompañado y triunfal del mundo habiendo derrotado al ladrón comunista de Lula, se quedó solo jugando a los avioncitos con Flavio Bolsonaro, en lo que se parece excesivamente a un sketch de los tres chiflados. Justo el mismo domingo en que Javier Milei pensaba que sería el hombre más acompañado y triunfal del mundo habiendo derrotado al ladrón comunista de Lula, se quedó solo jugando a los avioncitos con Flavio Bolsonaro, en lo que se parece excesivamente a un sketch de los tres chiflados.

Para colmo, además de estrellarse estrepitosamente el presidente argentino en estas locuras internacionales, en lo interno, la economía no está funcionando y la política se lo está llevando puesto.

Quizá el libertario tendría que volver un poco más al barrio que tanto menosprecia, porque las alturas mundiales o las macroeconómicas nacionales, no le están resultando.

Algo que, nobleza obliga, hay que reconocer lo intentó esta semana después de la paliza brasileña, "bajando" a Catamarca y Salta para visitar y apoyar emprendimientos productivos del interior argentino. Bienvenido, señor presidente, para eso está, no para lo otro.

En síntesis, nada de lo que acabamos de narrar surgió de la imaginación de un guionista cinematográfico o televisivo o de Netflix, sino de la más pura realidad, si se puede llamar realidad al mundo que estamos viviendo, o cuando menos a los líderes que la están conduciendo.

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