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POLÍTICA NACIONAL

Complejidades de un proceso de adaptación

Por Orlando Navarro 3 de mayo de 2026 - 05:15

Por Orlando Navarro - Periodista

Mientras se espera que la tasa de inflación vuelva a comenzar con un 2 adelante, luego de 8 meses de estar, aunque levemente, en alza. Mientras se conocen las cifras multimillonarias en dólares que sigue acumulando el Banco Central. Mientras se da cuenta de la descomunal cantidad de camiones que esperan turno en el puerto de Rosario, para descargar los dones de una cosecha récord. Mientras abundan noticias sobre la cifra incalculable de dólares en inversiones que llegarán al país para financiar proyectos mineros (San Juan entre ellos), energéticos, otros vinculados a la tecnología, y rubros diversos. Mientras que a pesar del clima de guerra que vive el mundo, que tensiona la economía mundial provocando diversos desequilibrios, en nuestro país el dólar sigue estable. Mientras el riesgo país se ha estabilizado entre los 500 y 600 puntos, es decir muy lejos de los 2000 y pico que se conocieron años atrás, y aspira a seguir bajando hasta llegar a los 200 puntos, considerados aptos para un país normal. Mientras la economía se sigue abriendo al mundo y desafía a los actores económicos a competir e insertarse. Mientras siguen bajando los índices de pobreza a niveles del 28%, aún muy altos, pero lejos de los 54% que recibió este gobierno. Mientras se registra la baja de algunos impuestos, aunque quedan muchos realmente distorsivos, que se podrán disminuir solo con retracción del gasto público. Mientras el Central sigue sin emitir dinero sin respaldo, lo cual mantiene estable la base monetaria y en ello se afianza la desinflación espectacular que se ha conocido, luego del 211% con que cerrara el gobierno anterior. Mientras avanza la política de desregulación a nivel nacional, y que debieran imitar las provincias, lo cual facilita la acción de los emprendedores, que se benefician con el desahogo de viejas trabas burocráticas, que antes trababan su accionar. Mientras las cuentas públicas siguen mostrando un virtuoso equilibrio. Mientras baja la tasa de interés, vuelven los créditos hipotecarios, vuelven los planes de financiamiento a 12, 15 o 20 meses ¡sin interés!, gracias a la seguridad de que la inflación no va a tornar en ruinosa una política de ventas tal como la enunciada. Y mientras, mientras y otros mientras, que están de a poco pero tenazmente, sacando el país de décadas de estancamiento.

Mientras todo esto pasa, digo, vemos que la prensa en general se ocupa por resaltar el carácter beligerante del presidente, al que llaman desquiciado, delirante, fanático, mesiánico (porque comete el pecado de recurrir a citas bíblicas) y otras delicias. Se ocupa de los desconcertantes vaivenes en que cae Adorni, que no puede explicar unos ¡114.000 dólares! que se le calcula habría gastado de más, conforme sus "precarios" ingresos en blanco. Se esfuerza por instalar en la población que según "innumerables rumores", todo el operativo con las famosas SIRA, "habría" tenido como destino "financiar las campañas de Massa y también de Milei". Con lo cual un renombrado periodista encontró, repito, según "innumerables rumores", que en la arquitectura del gobierno de Milei habría un "ladrillo flojo" que lo haría derrumbarse en los próximos meses. "Noticia" ésta que fue aplaudida con exaltación, por otro muy conocido columnista. Que dijo, pletórico de entusiasmo, que esta era la "nota del año". La cual de confirmarse, terminaría, ahora sí, por fin, con el gobierno de Milei. Como tantos otros economistas, opositores y periodistas, vienen preanunciando, diría desde el instante mismo en que asumiera.

Por otro lado, y a raíz del cierre de las acreditaciones de periodistas con acceso a la Casa Rosada, fundamentada en la filmación supuestamente clandestina de dos periodistas de la casa de gobierno, se arremete ahora profusamente con que en "Argentina no hay libertad de prensa".

¿Qué?... ¿A qué periodista o medio periodístico se le ha impedido opinar sobre el gobierno en estos dos años y medio de gestión? ¿Quién puede decir, fundadamente, que desde la casa de gobierno se ha operado para censurar a tal o cual periodista? Que, como se sabe ocurrió en gobiernos anteriores, según contaron ellos mismos. Y como lo certifica la pretendida Ley de Medios, que no era otra cosa que aplicar un torniquete sobre el periodismo incómodo.

A todo esto, se supo el viernes que se rehabilitarán las acreditaciones este lunes, con conferencia de prensa de Adorni incluida. Seguirá trabajando la justicia en este tema, pues existe una denuncia penal de la Casa Militar, pero era impostergable que no se le siguiera negando el acceso al periodismo acreditado, pues el ciudadano común debe conocer de primera fuente qué ocurre en la Casa Rosada.

Lo último que escuché, el jueves 30, fue que se planteaba la disyuntiva si una política inflexible, y "teórica como la de Milei", era aplicable a un país como el nuestro. Obviamente se refería a las recurrentes advertencias del Presidente sobre que "nada ni nadie" lo moverá de su objetivo innegociable del equilibrio fiscal. Y es esa determinación inclaudicable, pienso, lo que va a asegurar un norte, el cumplimiento de un objetivo, una luz al final del camino. Como pasa en cualquier hogar, donde el jefe de familia decide adecuar los gastos a lo que ingresa a la casa. Es lógica pura.

Creo, sí, que estamos en medio de un periodo de adecuación a este nuevo ritmo de vivir casi sin inflación. Y algunos se han adaptado rápidamente y a otros les cuesta, o les quedaba más cómodo nadar en medio de la corriente artificial que creaba la moneda emitida sin el sostén de una mayor producción y orden fiscal.

¿Y de la corrupción del gobierno no vamos a hablar? Sí. Ya lo hemos hecho y emitido opinión. Dejemos que la justicia investigue y dictamine. No se puede permitir un mínimo desliz en ese sentido, a riesgo de causar un descreimiento, que sería desastroso y desesperanzador.

El gobierno sostiene, y no tengo razones para dudar salvo circunstancias exógenas, que a partir de este mes comienza un periodo virtuoso de desinflación e incremento de la producción, sobre todo desde la plena vigencia de las leyes de modernización laboral sancionadas por el Congreso. Incorporar gente de la economía informal a la formal, sin el fantasma de la industria del juicio pendiendo sobre la cabeza de los empresarios, facilitará ese camino. Habrá más recursos para las obras sociales, para las cajas de jubilación, y su inevitable rebote en una mejor calidad de vida para los ciudadanos.

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