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Reflexiones políticas

La Pato le moja la oreja al León

Por Carlos Salvador La Rosa 27 de septiembre de 2026 - 05:10

Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista.

Hoy, a un año de las elecciones de 2027 creemos que la Patricia Bullrich de este momento está intentando construirse como alternativa con un estilo muy parecido al que forjó Milei su presidencia. Estilo decimos, no contenido, que es distinto. La Pato expresa mejor que nadie el ánimo social mayoritario de este momento, pero sus dificultades para transformarlo en una opción de poder frente a los dos grandes (el peronismo, siempre, y ahora LLA) son cuando menos igual de difíciles a las que tuvo Milei en 2023.

La historia no suele repetirse y por lo tanto, a pesar de que hubiera mil coincidencias, nada garantiza que Patricia pueda lograr ahora una odisea parecida a la que Milei logró al ganarle a ella hace tres años, ganándole ahora ella a él. Ella lo sabe y Milei lo sabe. No obstante, ninguno de los dos subestima al otro. Por eso ella está intentando crear sus condiciones de posibilidad. Mientras que Milei la está buscando neutralizar absolutamente. Este es el gran debate político del presente. Y lo afirmamos porque nunca jamás en toda su presidencia, Javier Milei aceptó que alguien le mojara tantas veces las oreja sin reaccionar, pudiéndolo hacerlo.

Es que, así como sabe que el peronismo es el rival inevitable al que deberá enfrentar y está dispuesto a competirle hasta con gusto, no tiene el menor interés en enfrentar a Patricia bajo ninguna circunstancia.

Por ahora, para impedirlo, le ofrece con una mano una flor, tragándose todos los sapos que Patricia le hace tragar. Pero, con la otra mano, que la oculta atrás, tiene preparado el garrote con el que durante toda su vida se sacó de encima a los que osaron contradecirlo hasta en lo más nimio. Sabe que todo depende de su habilidad para usar la flor y el garrote cada cual en el momento justo. Que, si los usa bien, no tendrá problemas. Es por eso que frente a Patricia estamos viendo al Milei más extrañamente prudente de toda su existencia, una antípoda absoluta de que siempre fue y sigue siendo.

La Pato está aprovechando todos los errores de Milei para armar su propio espacio que busca expresar la siguiente idea: no perder nada de todo lo bueno que se hizo en estos tres años, no volviendo atrás de ninguna manera, pero iniciando una nueva etapa sin ninguno de los errores de estos tres años.

Milei era un candidato que expresaba mejor que nadie al sentir mayoritario de la Argentina en 2023 pero no tenía nada organizado políticamente hablando.

Patricia tampoco tiene organizado nada propio, pero está tratando de hacer de la crítica a los errores del gobierno al que pertenece, un programa de propuestas, suponiendo que eso es lo que hoy expresa mejor que nada el sentir mayoritario de una sociedad que no está contenta con el presente pero que no quiere reemplazarlo por el pasado, del cual el peronismo no se puede desprender intente lo que intente.

Nada garantiza que la Pato Bullrich pueda lograr ahora una odisea parecida a la que el León Milei logró al ganarle a ella hace tres años, ganándole ahora ella a él. Ella lo sabe y Milei lo sabe. No obstante, ninguno de los dos subestima al otro Nada garantiza que la Pato Bullrich pueda lograr ahora una odisea parecida a la que el León Milei logró al ganarle a ella hace tres años, ganándole ahora ella a él. Ella lo sabe y Milei lo sabe. No obstante, ninguno de los dos subestima al otro

La Pato quiere, con sutiles variaciones, hacerle lo que hace tres años Milei le hizo a ella. Porque ella era la futura presidenta casi cantada (Macri quería que fuera ella porque Larreta era un aparato, un robot) y la terminó superando un outsider. Ahora quiere ella, desde adentro del propio mileismo, ganarle al que ayer fuera outsider pero hoy es el candidato casi cantado para todos los que no quieren volver atrás.

Si todo lo que decimos de Patricia es pura fantasía imposible de transformar en realidad, al menos en 2027, el combate será el de peronismo versus mileismo. Unos tratando de minimizar los horrores que cometieron en el pasado y otros los errores del presente.

Patricia busca convertir ese fifty fifty en tres tercios. No es la única que pretende lograr eso que parecería ser lo que a la sociedad le gustaría votar en mayor medida. Pero hasta ahora la única que tiene el contenido es ella, nadie más expresa la continuidad con cambio que yo creo hoy es el espíritu mayoritario de la sociedad, como hace cuatro años lo era quien mejor expresara la bronca contra todos, contra los políticos, sí, pero también contra el mundo entero.

Patricia hoy no pasa de ser más que una posibilidad objetivamente hablando, pero subjetivamente es mucho más que eso. Ella está haciendo todo lo que está en sus humanas posibilidades para intentar llegar a ser candidata presidencial en 2027; sinceramente no creo que haya en su mente otra idea más que esa. Y Milei está haciendo hasta lo imposible para que eso no ocurra, incluso frenando con una moderación nos atreveríamos a decir extrema, las aristas más feroces de su personalidad naturalmente feroz.

Por sus muchas actitudes en contra del gobierno al que pertenece pero que son coincidentes con el sentir incluso de muchos que votaron a Milei y que sin ella lo seguirían votando, la Pato ha logrado ser vista como una remota pero posible opción para renovar la política el año que viene. Es cierto que se le desconfía por sus idas y vueltas políticas, aunque se la valora por su audacia, su coraje y porque sin verla nadie como una estadista sí parece una gran gestora en todo lo que hace. Y porque está intentando una dificilísima operación política: la de convertirse (o de que así la vean) en la representante del futuro, dejando a Milei como representante del presente y al peronismo todo como representante del pasado.

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