Por Carlos Salvador La Rosa - Sociólogo y periodista
Million dollar Adorni
"Durante mi época de funcionario actué siempre dentro de los parámetros de la política, una actividad en la que no siempre es fácil saber si se cruzan o no ciertos límites". Declaraciones recientes, ante el tribunal que lo está juzgando, de José López, funcionario K que en 2016 intentó trasladar desde su casa a un convento 9 millones de dólares que guardaba dentro de un bolso, junto con una escopeta.
En esta extraordinaria frase, quien fuera uno de los principales testaferros de la coima en obras públicas de los Kirchner, dio toda una definición teórica de lo que para él es la política práctica, una actividad donde los límites entre lo correcto y lo correcto, entre lo decente y lo indecente, entre la verdad y la mentira, entre la ética y la corrupción se vuelven casi indistinguibles. Una declaración de "principios" para incorporar a los grandes manuales políticos de la historia: los de Maquiavelo, Weber, Ortega y Gasset.....
Años atrás, un empresario muy importante, haciendo memoria de sus orígenes, decía que, si uno decide dedicarse a esa actividad desde abajo, lo más difícil es llegar a tener el primer millón de dólares porque los que le siguen son mucho más fáciles de conseguir. Esta semana, Manuel Adorni acaba de demostrar que en política la lógica se invierte, que en esta profesión lo más fácil es llegar al primer millón de dólares. Tan es así que él lo logró en poco más de un año, aunque haya tenido que "deslomarse" un poquito.
Es que, al actual jefe de gabinete, quien empezó a ser investigado hace un mes y pico por un viaje de su esposa como colada en el avión presidencial, se le descubrieron hasta el presente casi un millón de dólares en bienes no declarados cuando llegó al gobierno y que, a juzgar por sus actitudes, tiene muy poco apuro en aclarar su proveniencia.
Por eso Manuel Adorni ha devenido el paradigma de un tipo de personalidad política que podríamos anotar en el registro civil con el nombre de "Million dollar Adorni". Vale decir, el vocero y jefe de gabinete se viene ganando que su apellido se transforme en un arquetipo psicológico y sociológico, o sea, generalizable mucho más allá de su persona. Expliquemos un poco de qué tipo de personalidad estamos hablando.
Juan Duarte, José López, Amado Boudou, Manuel Adorni.... son personas que por distintas razones se aproximaron al poder mucho más y mucho más arriba de lo que podían y debían por su capacidad y por su experiencia.
Todos tienen la característica de ser pequeños hombres grises, intrascendentes. En italiano serían los "borghesi piccoli piccoli". Incluso surgió a inicios de la posguerra en Italia un partido político que se denominó "Il uomo qualunque", que quería representar a las personas comunes en contra de la clase política entera (su lema era "Abbasso Tutti", un claro antecedente del "que se vayan todos" argentino). Esos hombres del montón que, en general, cuando llegan al poder se comportan peor que los que supuestamente vienen a suplantar.
A estos uomini qualunque argentinos, todos aspirantes frustrados en sus vidas privadas al primer millón de dólares, el azar de la vida los ubicó en lugares elevadísimos del poder que bajo ningún punto de vista se merecían. Sitios donde es casi imposible que pasen desapercibidos por la altísima exposición pública del cargo. Pero donde a la vez es casi imposible que no resulten tentados (por esa desproporción entre la pequeñez personal y la gran importancia de su función) a convertirse en lo que en la jerga popular se llaman "piojos resucitados": tipos que desde siempre soñaron con un status como el que les vino de golpe casi por casualidad o suerte, nunca por talento propio. Tipos que se pasaron toda su vida envidiando a los que tenían plata, en la política y fuera de ella. Por eso su primera necesidad, cuando la tuvieron, fue la de mostrarla para alardear ante todo el mundo. Como insinuaría la escribana de Adorni, que le llegaron las buenas todas juntas. A este tipo de gente le resulta psicológicamente imperiosa la necesidad de exhibirse como aspirantes a magnates en vías de concreción ante sus amigos, los viejos con los que aún aceptan seguir estando y los nuevos que siempre vivieron como ellos recién ahora comienza a vivir. Y es debido a ese exhibicionismo por los que lo descubren inevitablemente y mucho más temprano que tarde.
Podrían caracterizarse como arribistas, tipos grises del montón, ambiciosos de poca monta, que durante mucho tiempo giraron alrededor del poder, pero siempre marginalmente hasta que de golpe se sacan la lotería de simpatizar con algún tipo con poder en serio. Saben que su talento es mínimo y que si no la aprovechan ahora no la aprovecharán nunca jamás, pero además tienen la necesidad, luego de tantos años de malaria privada o semipública, de cambiar inmediatamente casa, coche, vacaciones y atuendos. Es una venganza íntima por el pasado donde no eran "nadies" o se consideraban así porque ellos todo lo miden en plata y el no tenerla los hacía morirse de bronca, resentimiento y envidia al carecer de lo único que, en el fondo, a sus pequeñas almas, le interesaba. Hasta que un día "les vino la buena" y en vez de intentar dejar de ser los "nadies" que eran o se consideraban o los consideraban, prefirieron seguir siendo "nadies" con plata, exhibiéndola obscenamente.
Juancito Duarte terminó "suicidado", Boudou y López terminaron presos. Mientras que Adorni está dinamitando por dentro a un gobierno por la terquedad de mantenerlo. Triste destino el de los "Million dollar babies".