Por Orlando Navarro - Periodista
"No cambiaría nada"
Cuando en una conversación cualquiera las personas distraen su tiempo en charlas "de comadres" como decíamos antes, puede ser porque las cosas importantes están en orden y uno tiene tiempo y ganas de hablar "pavadas". O quizás sea al revés. Quién lo sabe.
Lo cierto es que esta semana hemos tenido un derroche televisivo de ese tipo de habladurías, tal si fuesen programas de chimentos pero sobre política. Exactamente, sobre el accionar de ciertos personajes del Gobierno.
La tormenta que se abate sobre lo que Milei denominó "triángulo de hierro" atrapó la atención de la mayoría de esos programas. Así la celebración del 25 de Mayo fue como una especie de vidriera, donde cada gesto, cada expresión verbal o no verbal, cada saludo o la elusión del mismo, por parte del círculo íntimo del presidente, fue motivo de largas disquisiciones. Programas enteros hablando de lo mismo, analizando con precisión milimétrica cuando, por ejemplo, una cámara enfocó al asesor Santiago Caputo, y se trazó un círculo rojo sobre cómo se frotaba la mano en su abrigo, luego de saludar a otro asesor, Lule Menem, con el cual se supone mantiene un enfrentamiento. Por cuestiones de ego y poder, que estarían separando a Karina Milei de Santiago Caputo, dos de los vértices de ese triángulo y por lo tanto, a los seguidores de ambos.
Descartado desde el inicio que Victoria Villarruel tendría algún espacio en ese teatro de operaciones, en la Catedral primero y en Casa Rosada después, la atención se concentró entre los Menem y el grupo tuitero de "Las Fuerzas del Cielo", que siguen respectivamente las directrices de Karina y Santiago. Pero también alcanzó, inopinadamente, a Patricia Bullrich, que está fuera de esa contienda, pero que se metió porque declaró, con total sentido común, que Manuel Adorni debería adelantar perentoriamente la presentación de sus papeles, para acabar con el desgaste que produce la presunción de enriquecimiento indebido que pesa sobre él. Justamente en días en el que el vapuleado Jefe de Gabinete gozaba de momentánea tranquilidad, dado que la cartelera de espectáculos estaba magnetizada por aquella interna.
Entonces, cada movimiento de Patricia fue seguido con un interés y detalle digno de mejores causas. Eso poco menos que obligó al Presidente, en actitud componedora, a pasarle un brazo por los hombros y traerla al centro de la escena que se vivía en el balcón de la Casa Rosada, para que el público, y los chimenteros, supiesen que estaba todo bien con ella. Después, en la selfie tomada por Adorni en la reunión posterior del gabinete, los comentaristas se detuvieron en la cara de pocos amigos que tenía la senadora. Con lo cual concluyeron que "parece que las cosas no están tan bien con ella, como quiso demostrar el Presidente".
Lo importante
Es la cansadora maratón de habladurías de café, que, otra vez, no le permiten al Gobierno poner en primer plano lo verdaderamente importante que transcurriera en la semana. En la que los mercados resultaron positivos para las acciones argentinas, en todas las ruedas donde participan. Todas fueron para arriba. Las acciones de los bancos, por ejemplo, y también YPF que creció a pesar de la caída del precio del petróleo. Todo lo cual anima el entusiasmo de algunos fondos de inversión. También se pudo decir lo mismo de Telecom, Edenor y Banco Supervielle, según los especialistas. Con el riesgo país en menos de 500 puntos, confirmando que se venía una buena semana, con un clima internacional un poco más quieto. La colocación de deuda argentina se mostró sólida, enmarcada en el clima de estabilidad financiera y cambiaria, que se viene observando desde hace meses.
También se anunció el salvataje que propone el Banco Nación para los deudores del sistema, cuyo número parece haber crecido. Se calcula en 100 mil millones de dólares la deuda total privada. Pero vino un alerta desde el FMI, que está pidiendo ampliar la base de impuesto a las ganancias y terminar con el monotributo. En la práctica puede ocurrir que si sacan el monotributo, este núcleo se vaya al mercado negro. Respecto a las retenciones, a la industria se la bajaron a cero, y se la disminuyeron otra vez al campo.
Mientras, está en pleno funcionamiento el RIGI y del Súper RIGI se aguardan más precisiones, mientras crece la expectativa entre quienes tienen planeado invertir en esta Argentina, que aparenta ser un país mucho más normal. También avanzan las privatizaciones sobre Metrogas, la Hidrovía y otros sectores estratégicos, llamando la atención la activa participación de los hermanos Neuss, aliados a fondos árabes, a quienes el periodista Carlos Pagni vincula con Santiago Caputo. Es de esperar que la transparencia pivotee sobre estas privatizaciones y no se reediten oscuras experiencias anteriores, sobre favoritismos cargados de sospechas.
También ocupó el aire, las tomas de dos colegios en Capital Federal, que aparte del mensaje negativo que deja en quienes piensan que a los colegios se debe ir a estudiar, expuso la arenga de algunos profesores quienes, según contaron algunos alumnos, incitaban a la movilización en defensa del financiamiento de las universidades. Es más, hubo un periodista, Sietecase, quien en su programa "tiró la idea" de rodear el Palacio de Tribunales "así el Presidente de la Corte, Rossatti, tiene que bajar en helicóptero si quiere entrar". Sin comentarios.
Paralelamente Mauricio Macri se refirió asimismo como que es "el próximo paso", dando la idea de que se considera capaz de completar lo que Milei no estaría consiguiendo, que es atender la cuestión social y la reactivación de la economía. Lo que se dice, un verdadero "ventajita", como él gustaba llamarle a Sergio Massa, que se sube a los resultados de las políticas antipopulares de Milei, que él no se animó a hacer cuando fue gobierno y que le costaron perder con Alberto Fernández en 2019. Volveremos sobre este punto.
Para terminar, la "perlita" de la semana vino por boca de un furioso kirchnerista, como lo es Aníbal Fernández, quien ante la pregunta del periodista amigo Pedro Rosemblat, sobre qué cambiaría si fuera presidente, con las medidas tomadas por Milei durante su mandato, contestó "¡Nada!", y agregó "el esfuerzo que le hicieron hacer al pueblo argentino no puede dilapidarse", señalando la necesidad de consolidar los logros alcanzados en materia fiscal y evitar retrocesos.
Demostró ser un tipo inteligente y, más que inteligente, astuto, pues no se trata de romper la estructura de equilibrio fiscal fatigosamente lograda hasta aquí, sino de construir sobre ella en base a las ideas de su partido. O sea, aprovecharse de lo que Milei "le hizo padecer al pueblo" pero con una actitud más franca y honesta, que la que sugiere Macri.