En artículos anteriores, nos referíamos al amor en el matrimonio, según el documento "Amorislaetitia" del Papa Francisco. Queremos ahora continuar con algunas reflexiones de su magisterio sobre el amor conyugal. A lo largo de su pontificado, el Papa Francisco nos ha expresado las claves para un matrimonio feliz. Una de ellas es saber que "amar es un arte que requiere aprendizaje". Escribe Francisco: "El matrimonio es un trabajo de todos los días, se puede decir un trabajo artesanal, un trabajo de orfebrería; porque el marido tiene la tarea de hacer más mujer a la mujer y la mujer tiene la tarea de hacer más hombre al marido. Crecer también en humanidad, como hombre y mujer". "En el Padre nuestro decimos: "Danos hoy nuestro pan de cada día". El matrimonio puede aprender a rezar así: "Danos hoy nuestro amor de cada día" (Palabras del Papa Francisco ante más de 12.000 parejas de novios reunidos en la Plaza San Pedro, en Roma, con ocasión de la fiesta de San Valentín, 2016).

 

Trabajar para cuidar el amor

Señala el Papa que para lograr el éxito matrimonial se deberá trabajar para cuidar, hacer crecer y madurar el amor entre los esposos, para atravesar adecuadamente las etapas matrimoniales y para superar los conflictos que van a surgir en cada una de ellas. Habrá que mantener vivo el amor con actitudes y acciones, y enriquecer ese amor humano con el amor divino, a través del sacramento del matrimonio.

Así como el ser humano lleva a cabo un ciclo en su vida, donde nace, crece y madura llegando a la adultez, de igual manera los esposos recorren un itinerario del amor. Ese amor que nació el día que se conocieron y fue creciendo durante el noviazgo, debe madurar y llegar a la adultez.

Seguramente, como en todo crecimiento, habrá numerosos escollos que sortear. Vendrán dificultades de convivencia, con sus tristezas y sufrimientos, pero también habrá, y como consecuencia de ello, avance y maduración de la relación amorosa, dicha y felicidad. 

Escribe Francisco: "Siempre hay en la vida matrimonial problemas o discusiones. Es habitual y sucede que el esposo y la esposa discuten, alcen la voz, se peleen. Y que a veces vuelen los platos, pero no se asusten cuando sucede esto, les doy un consejo, nunca terminen el día sin hacer la paz" (Jornada Mundial de la Juventud, 28/07/16).

 

Continuo crecimiento

La vida matrimonial es continuo crecimiento que se realiza a través del esfuerzo y dedicación de los dos.La realidad nos muestra que la pareja perfecta no existe y que en todas las relaciones hay encuentros y desencuentros, discusiones y reconciliaciones. Nos dice el Papa: "Todos sabemos que no existe la familia perfecta, ni el marido o la mujer perfectos. ¡Ni qué decir, de la suegra perfecta! Existimos nosotros, los pecadores. Jesús, que nos conoce bien, nos enseña un secreto: que no termine el día nunca, sin pedir perdón".

"Doy gracias a Dios porque muchas familias, que están lejos de considerarse perfectas, viven en el amor, realizan su vocación y siguen adelante, aunque caigan muchas veces a lo largo del camino (AL,57). No es fácil amar. Hay que aprender a amar todos los días, con los pequeños y grandes gestos de la vida. A amar se aprende y siempre podemos perfeccionar nuestra capacidad de amar".

 

Ricardo Sánchez Recio
Lic. en Bioquímica, Orientador
Familiar, Profesor