La implementación de una Política de Prevención Sísmica, propuesta a las autoridades del gobierno provincial por un grupo de expertos, especialistas en temas sísmicos, encabezados por el presidente de la Delegación San Juan de la Cámara Argentina de la Construcción, Fernando Suárez y el asesor de esa entidad, ingeniero Julio Sohar Aguirre Ruiz, y sobre la cual ya hemos abordado sus principales aspectos en notas anteriores, no puede dejar de lado los consejos básicos necesarios para que la población en general conozca la forma de actuar ante un terremoto.
Lo primero que las personas que viven en zonas sísmicas, como San Juan, deben tener en cuenta es el hecho de estar preparados, en todo momento, para afrontar un temblor. Esto es así debido a que la predicción de los terremotos todavía es un tema pendiente, en el que sólo algunos países como China y EEUU han logrado avanzar aunque todavía no cuenten con la capacidad de predecir los temblores de tierra.
La forma en que la población debe comportarse ante una contingencia sísmica está plasmada en un manual de prevención sísmica elaborado por el Inpres en 2005, que sirve de base cada vez que se pretenden difundir como es la forma en que las personas deben actuar antes, durante y después de un sismo.
Antes de que se produzca un terremoto, la población debe tener en cuenta normas de construcción y disponer, en todo momento, de elementos básicos que posibiliten la supervivencia durante las primeras horas después que se haya producido el sismo. Se habla de la necesidad de contar con un botiquín de primeros auxilios, linterna y radio a pilas, prendas de vestir, especialmente si es invierno, y algunas provisiones de alimentos en sitios de fácil acceso y conocidos por toda la familia. En esta etapa también se aconseja conocer la forma de desconectar algunos servicios esenciales como la energía eléctrica y el gas natural, con lo que se pueden evitar desastres mayores a los provocados por el temblor.
Dentro de las casas también hay una serie de medidas a implementar, como la disposición de los muebles y el conocimiento de las vías de circulación con lo que se puede agilizar la evacuación de la vivienda o la detección del lugar más seguro dentro de la casa.
Durante un terremoto, las acciones apuntan a evitar los accidentes que pueden llegar a tener lugar ante la necesidad de evacuar rápidamente una casa de familia o un edificio público ya sea de la órbita estatal o privada.
Otro aspecto a tener en cuenta es el peligro que se puede encontrar al salir a la calle cuando hay un gran sismo, ya que hay que tener especial cuidado con el tendido de cables eléctricos, los cristales de las ventanas y otros elementos que puedan resultar dañados durante el sismo.
Una vez que ha terminado el terremoto, se aconseja actuar con calma y regresar con mucha cautela a los hogares o lugares de trabajo, previa revisión del estado en que quedó el inmueble. También se recomienda efectuar un relevamiento de la zona, determinando el estado en que han quedado los servicios esenciales.
Cada una de estas recomendaciones, son las que se difunden periódicamente con el fin de concientizar a la gente sobre la manera de actuar ante un sismo, en busca de minimizar las pérdidas materiales y humanas, fin último que persigue la prevención sísmica.
A nuestro criterio todas estas recomendaciones deberían estar complementadas con algunas pautas básicas dirigidas a las autoridades del gobierno provincial de las áreas pertinentes, de los municipios departamentales y de las fuerzas de seguridad, en relación a normas generales de comportamiento de la población y recursos disponibles para afrontar la emergencia. Es necesario que con debida anticipación puedan estar delineadas algunas acciones como la forma de evacuar las personas de determinados lugares, la disponibilidad de sitios considerados seguros para albergar la gente, lugares de aprovisionamiento de agua potable y alimentos, lugares de atención médica y de heridos, sistemas de emergencia para generar energía eléctrica que pueda ser puesta a disposición de los servicios que más lo necesiten en ese momento. Finalmente sería muy conveniente elaborar planos de cada centro urbano localizado en la provincia, para conocer a la perfección donde se ubicarían cada uno de los servicios esenciales que precisa la comunidad tras una catástrofe, como también las vías de acceso o escape, similar a las que se establecen en localidades costeras ante el peligro de los tsunamis. Estas, garantizan la movilidad o el tránsito de automotores a poco de producirse una catástrofe, además de posibilitar la llegada de ayuda, alimentos y agua a la zona siniestrada.
