Históricos eucaliptos añosos y muertos de sed que están en calle Cabot casi Meglioli, en Rivadavia. En el lugar no hay acequias ni les hicieron canteros para colocarles agua.

Los árboles están muertos de pie. Nadie los retira y los reemplaza por otros. Todavía estamos en pleno invierno, pero se puede diferenciar los árboles secos, muertos y otros enfermos, de aquellos que simplemente están vivos y sanos. Se puede achacar a cada gobierno de turno que desde hace décadas no hace mantenimiento serio de la arboleda pública en todo San Juan. No hay una campaña de reforestación agresiva desde tiempos inmemoriales. Es que el razonamiento común es que eso no le interesa mucho a la política y quizás no atraiga votos. Lo cierto es que toda la comunidad también tiene responsabilidad por no cuidar los árboles y por no mantenerlos con, al menos, un balde de agua por día a los ejemplares, en el caso de los frentistas. No cuesta nada calmar la sed de un árbol, incluso aquellos que están en una plaza y necesitan de ese apoyo.

Quizás todos los sanjuaninos, en distintos grados, cargamos con esa responsabilidad de esta tremenda muerte de árboles, en especial en el Valle de Tulum, donde están asentados los cinco departamentos más poblados de la provincia: Capital, Rawson, Chimbas, Santa Lucía y Rivadavia. En otros departamentos también hay falta de colaboración por parte de la comunidad en el mantenimiento y multiplicación de árboles.

Una calle que conecta Marquesado con la Bebida. A ambos lados de la misma hay dos tipos de arboleda, la que está totalmente seca a la derecha, pese a tener acequias por donde no pasa agua desde hace años, según los vecinos. Y la que está con vida, a la izquierda.

 

Cementerio de árboles

DIARIO DE CUYO recorrió distintos lugares del Gran San Juan y la verdad es que hay cuadras y cuadras de gigantescos ejemplares de árboles que están totalmente secos. La imagen es como si fuera un gran cementerio de árboles muertos de pie.

Se puede argumentar que es complejo el regadío del arbolado público, por la escasa cantidad de agua que hay disponible. Sin embargo, con los camiones regadores de cada municipio se puede, al menos, regar con baldes, mantenerlos con vida, hasta que el clima acompañe.

Por ejemplo, el bosque de distintos ejemplares de árboles a orillas del dique de Ullum, casi todos están secos. Pinos, álamos y otras especies carecen de agua, teniendo el dique a pocos metros.

En Rivadavia en el límite con Rawson por calle Meglioli hasta llegar a República del Líbano, es impresionante ver eucaliptos secos, muertos a la orilla de las calles. Lo mismo sucede en calle Comandante Cabot, al Este, por mencionar tan solo algunos ejemplos.

En la avenida Costanera, Chimbas, se nota un panorama apocalíptico en lo que fue el camping municipal con todos los árboles muertos, mientras que enfrente está el cauce del río San Juan, totalmente seco.

Imágenes apocalípticas

Ni que hablar de la zona de la Costanera, en Chimbas. Cientos de árboles secos en una orilla de un río San Juan también sin agua, que en tiempos pretéritos era tan caudaloso que la historia cuenta que la Columna Cabot, del Ejército de los Andes, tenía que cruzar en balsa los pertrechos, mulas, caballos y soldados para seguir su camino a Chile para liberar esas tierras.

Hoy, todo eso es historia. La naturaleza nos está haciendo una mala pasada por culpa del mismo ser humano que provocó este cambio climático. Entonces es tiempo de que esta crisis se tome como cuestión de estado para que se legislen y se ejecuten políticas que tengan como objetivo promover la reforestación de toda la provincia, cuidar el medio ambiente y utilizar el agua de una manera más racional, cuidando cada gota para el regadío de campos y arboleda pública, con el fin de transformar la provincia en un lugar donde poder vivir con una primavera y verano que desde hace años son tórridos.

También hay que tratar con todo el peso de la ley a quienes están destruyendo los campos donde hay algarrobos y otros árboles autóctonos. Esta depredación destruye el medio ambiente que priva a animales y al hombre de los frutos de estos árboles.

Ante esta dramática situación es de esperar que todos los espacios políticos, actuales y próximos a asumir, tomen con absoluta responsabilidad esta situación, que al día de hoy no se le brinda tanta importancia. No se puede esperar que a San Juan le pase lo que a Montevideo en estos días con la falta de agua. Debemos crear bosques, forestación para que el microclima acompañe a los sanjuaninos. El cuidado de la arboleda pública es una obligación de todos.

 

  • Una gota de esperanza

Cabe señalar que la Dirección de Arbolado Público, de la Secretaría de Ambiente lleva adelante el Plan Provincial de Forestación con la plantación de especies autóctonas. Su objetivo es crear pulmones verdes. En lo que va del año ya se plantaron 10.000 ejemplares. Parece un número gigantesco, pero en realidad es muy poco para todo lo que necesita la provincia.

 

Por José Correa
DIARIO DE CUYO