¿Todo es una simple coincidencia?. En este 2013 se cumplen 50 años del asesinato del Presidente John F. Kennedy, en Dallas, Texas, el 22 de noviembre de 1963 a consecuencia de las heridas recibidas por un arma de fuego. Tanto se ha escrito sobre el tema que un historiador o una persona común necesitaría años para leer todo acerca de este hecho. Especialmente sobre la pregunta básica: ¿por qué?, la cual hoy tiene respuestas hipotéticas.

Sin embargo, a lo largo del Siglo XX hubo varios atentados de los cuales se rescatan los llamados magnicidios y leyendo encontramos otro que tiene muchas similitudes. Esta es la historia de ambos, comparativa, para que sea entendible:

Kennedy y su comitiva llegaron a Dallas en la mañana del 22 de noviembre. Alejandro I -rey de Yugoslava llegó a Marsella en la tarde del 9 de octubre de 1934. El primero en el Air Force One, un Boeing 707 acondicionado para los viajes presidenciales. En cambio Alejandro I lo hizo en el barco de guerra "Dubrovknik”, un destructor puesto en servicio sólo dos años antes, de 2.880 toneladas de desplazamiento, pequeño pero muy rápido para esos años. Prefirió la vía marítima para no sobrevolar Italia, enemiga posible en la guerra que se vislumbraba.

Ambos estaban en visita por unas pocas horas, ambos morirían momentos después por heridas de armas de fuego. Alejandro tenía 45 años, Kennedy 46 (nacidos en 1888 y 1917, respectivamente).

En los dos casos se sabía que el ambiente era hostil, pero al arribar al aeropuerto de Dallas, Kennedy subió a un auto Lincoln descapotado; Alejandro desde el muelle subió a otro auto similar aunque poseía techo en la parte delantera y era descapotado en el asiento trasero, llevaba vidrios bajos, en ambos casos los autos no poseían blindaje entendiéndose que eran autos "’abiertos”.

Al iniciar el recorrido, ambos marchaban en caravana rodeados de una multitud. En el caso de Alejandro acompañado por el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Louis Barthou.

Alejandro y Kennedy iban en el mismo asiento: trasero derecho, a la izquierda de Alejandro iba sentado Barthou en ese lugar en el auto de Kennedy, Jacquelin su esposa. Ambos llevaban un tercer acompañante, en el caso de Alejandro, al general George, y Kennedy a John Connally, gobernador de Texas.

Bartouh y Jackie salieron ilesos de los disparos del agresor, aunque el ministro francés murió un rato después.

En ambos casos quien iba delante resultaron heridos y los choferes indemnes.

Las dos historias difieren en muchos detalles, lo que se debate hasta la actualidad, pero básicamente en el caso de la muerte de Alejandro fue un extremista macedonio (norte de Grecia), Velichko Karim, quien poseía al menos otros 4 pasaportes con nombres diversos -al momento de ser arrestado llevaba pasaporte húngaro a nombre de Kelener- salió de entre la multitud, frente a la Bolsa de Comercio, se subió al estribo del auto y desde allí con una pistola Máuser Parabellum (modelo 1898) muy utilizada en la Primera Guerra Mundial efectuó al menos 8 disparos. Dos de ellos alcanzaron al Rey, uno directo al corazón que le causó la muerte. Los otros hirieron a diferentes personas. También llevaba 2 cargadores de 10 balas y dos granadas y otra pistola, una Walter 7.65 ambas de fabricación alemana. En este caso se detalla el arma porque podía disparar 10 balas en 2 segundos o una por una, lo que sirve para entender lo que sucedió. El asesino vestido de traje y sombrero casi no pudo moverse. Un oficial de custodia (Jules Poillet) le dio un sablazo desde el caballo en que montaba y cayó al piso. Es allí donde las fuentes difieren, pero lo tomaron contra el piso y le dispararon hiriéndole primero y matándolo luego, arrastrándolo y encerrándolo en un kiosco de revistas frente a la Bolsa.

Acá si hay otra diferencia, en el momento se dijo que los disparos del terrorista mataron a Barthou. Lo cierto es que muchos años después un informe realizado por el Dr. Marcel Beroud, publicado en 1974, afirmó que la bala que hirió a Barthou era de 8 mm, el calibre de la Policía Francesa.

En el caso de Kennedy, Lee Oswald efectuó 3 disparos desde una ventana de un piso superior con un fusil de cerrojo Carcano 7.65 mm, de fabricación italiana -arma vieja pero muy segura- con el acople de una mira telescópica; hiriendo al Presidente en el segundo disparo -en el hombro- y en el tercero en la cabeza causándole minutos después la muerte.

Según los datos de la Comisión Warren, el primero de las disparos alcanzó a un testigo, James Tague. Demasiado rápido (menos de 8”) para un fusil con cerrojo. De allí surge la teoría del segundo tirador.

En este caso hay una diferencia que nos llevaría mucho tiempo explicar -pero no es por el tiempo y el espacio que no se hace- es por que los informes difieren bastante. Por ejemplo en el caso Kennedy se habla de un segundo tirador, de la bala mágica por la trayectoria, de una conspiración -que la hubo-, pero no se puede aseverar casi nada más.

Oswald después de una fuga increíblemente casi desapercibida, con otra arma corta mato un policía (J.D.Tippit) y se escondió en un cine donde fue arrestado. El lunes, cuando era trasladado, Jack Ruby asesinó a Oswald de un disparo a corta distancia.

(*) Cátedra Historia Contemporánea Universidad Nacional de San Juan