Desde muy joven, cuando casi comenzaba a transitar su adolescencia, Dante Saavedra empezó a dedicarle a Caucete sus primeras poesías. Si bien, su repertorio es muy amplio, ya que este poeta caucetero en sus 66 años de vida ha escrito sobre todos los temas posibles, las estrofas o rimas dedicadas a su tierra siempre tuvieron un lugar preoponderante en sus libretas o cuadernos de anotaciones.

Tanto le había escrito a su querido Caucete, que hace unos 12 años sintió que debía componer algo especial. Algo importante, que representara un tributo para la tierra y su pueblo.

"Soy un agradecido de Caucete, por todo lo que me ha dado y por todo lo que me ofrece, y por eso sentía que le debía algo profundo'', sostiene Saavedra al recordar el momento en que se ocurrió proponer el Himno a Caucete, del que es autor. Así fue como comenzó a redactar las primeras estrofas de esta marcha estrenada en 1998, durante la edición correspondiente a ese año de la Fiesta Nacional de la Uva y el Vino.

Desde entonces, Caucete es uno de los pocos departamentos sanjuaninos que tiene su propio Himno, para ser cantado en actos protocolares de gobierno y, en ocasiones, en las escuelas y otros actos públicos. Fue aprobado ese mismo año por la ordenanza 819 CD y el Decreto 99 -SHF-, y adoptado por la Carta Orgánica Municipal sancionada en abril de 2007.

En las palabras del propio Saavedra, lograr que Caucete tuviera su himno fue una cosa de no creer. Había conseguido que una de sus poesías, elaborada con mucha simpleza, pero con un gran contenido, sirviera para identificar a un pueblo que intenta destacarse entre otros tantos de la provincia de San Juan.

Después de elaborar la letra y exponerla ante las autoridades municipales de la época --durante la intendencia del profesor Miguel Alberto Videla--, se solicitó la colaboración de profesionales para su musicalización, entre ellos Carlos Villegas y Carlos Rodríguez.

La grabación que existe actualmente está hecha por un coro y en la opinión de su autor carece de algunos arreglos musicales que se podrían conseguir con la intervención de una orquesta sinfónica.

Como él mismo se encarga de remarcarlo, la letra es sencilla, pero está elaborada de tal forma que resume todo lo que representa Caucete:

"Mil vendimias de amor condecoran/ tu linaje de pueblo capaz/ al vencer terremotos de dudas/ con castillos de amor y de paz'', esta estrofa hace mención a la esencia pura de esta tierra, que es nuestra vendimia, y al coraje de su pueblo que ha debido soportar las consecuencias de terremotos.

"Generosa y fecunda tierra/ que bendice el río San Juan/ alimenta la fe de aquel hombre/ que en tu suelo forjó su soñar'', aquí no se deja de mencionar la importancia que tiene el agua para el riego de los cultivos y el motivo del emplazamiento de este pueblo por parte de sus fundadores.

"Yo te nombro Villa Independencia/ que entre viñas y sauces en flor/ sos la madre de toda esta historia/ que circunda a la Villa Colón'', en esta parte se hace mención al origen del departamento y a sus villas cabeceras que se sucedieron en el tiempo, intentando no olvidar las auténticas raíces de los cauceteros.

"Visionarios del tiempo plasmaron/ este sueño de vida que hoy,/ a la sombra del gran Pie de Palo/ es Caucete... ciudad de esplendor'', finalmente se rinde tributo a todos los hombres y mujeres que contribuyeron con el engrandecimiento del departamento, sin dejar de lado un elemento geográfico distintivo como es el cerro que se emplaza en el sector Noreste de Caucete.

También debemos reconocer que Dante Saavedra tiene en su haber otra obra dedicada a Caucete que le posibilitó ganar el certamen denominado "Festival Gamela de Oro'', en 1986. Se trata de la zamba "Canto al cosechador'', que luego se comenzó a usar como la canción oficial de la Fiesta de la Uva y el Vino. Esta pieza musical no está grabada oficialmente, pero siempre se la ha utilizado como identificatoria de la fiesta, condición que los organizadores pretenden mantener a pesar de la polémica que se generó hace unos días, cuando se organizó un certamen para elegir una canción dedicada al vino como bebida nacional, y se pensó que la reemplazaría.

Jubilado hace poco de la actividad comercial, Saavedra está abocado ahora a su familia, integrada por su esposa, dos hijas casadas y varios nietos. Su nueva condición no ha influido en su acostumbrada producción poética, y se declara como un firme defensor de la cultura del pueblo, señalando que "las conquistas culturales no son personales, sino de la comunidad''.