El presidente venezolano, Hugo Chávez, no está en su sano juicio democrático. Lo alteran los medios de comunicación, a los que amenaza constantemente con cerrarlos, como si se fueran empresas que deben estar a su servicio. El problema de estas amenazas es que Chávez cuando empieza a repetir algo en forma sistemática es como que va alistando a toda su "tropa", de los poderes Legislativo y Judicial para actuar en consecuencia.

Así lo hizo en mayo de 2007, cuando cerró Radio Caracas Televisión (RCTV), amenaza que empezó seis meses antes, en uno de sus programas "Aló presidente". Ante el atropello, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos pidió al Estado venezolano mayor respeto por las violaciones a esos derechos fundamentales, y Chávez amenazó que se retiraría de la OEA. Algo realmente incongruente, si se considera que en la cumbre en Trinidad y Tobago, fue el abanderado y promotor de que Cuba estuviera en la agenda de dicha reunión y, especialmente, para que el gobierno castrista retorne a la OEA.

Respecto a su obsesión por los medios, Chávez es uno de los presidentes más congruentes cuando amenaza, porque siempre termina cumpliendo lo que dice. Es congruente, además, con promesas que hizo después de ganar el último referendo, sobre la profundización del socialismo. Desde entonces repartió tierras, confiscó empresas, nacionalizó petroleras y parte de la industria alimenticia.

En "Aló presidente" del domingo pasado, Chávez arremetió otra vez contra de la prensa, poniéndola en su estrategia socialista, para lo cual la Asamblea Legislativa está preparando la Ley de Propiedad Social, cuyo artículo 5 dice: "El Ejecutivo Nacional, cuando se determine la existencia de bienes cuya actividad productiva no esté orientada a satisfacer las necesidades reales de la población, o no se corresponda con los intereses nacionales (…) podrá decretar la adquisición forzosa, mediante justa indemnización y pago oportuno de la totalidad de un bien o de varios bienes y declararlos de propiedad social".

Chávez apuntó contra Globovisión, empresa a la que tiene jurada: "Una cosa es la crítica y otra cosa es la conspiración", dijo y advirtió a los dueños de medios que se "pueden llevar una sorpresita en cualquier momento". Al director de Globovisión, Alberto Federico Ravell, lo calificó como "un loco sin cañón" y aseguró que las emisiones de la cadena se acabarán "o me dejo de llamar Hugo Rafael Chávez Frías".

¿Cuál fue la bronca, o la excusa? El 4 de mayo, cuando se registró un sismo de 5,4 grados en Caracas, Globovisión informó primero, antes que el gobierno y sus medios informativos. Debido a ello, Conatel (Comisión Nacional de Telecomunicaciones) le abrió un sumario mediante el cual podría inhabilitar a la televisora temporalmente.

Hay dos procedimientos administrativos anteriores, relacionados con las declaraciones de un entrevistado, el periodista Rafael Poleo, quien dijo que Chávez podría terminar como el dictador italiano Benito Musolini y otro por haber emitido declaraciones de Henrique Salas, gobernador de Carabobo, quien habría declarado su victoria antes de que se dieran los resultados oficiales en las elecciones de noviembre pasado.

Chávez está alistando toda su artillería, con la nueva ley, con Conatel y con declaraciones como las de Nicolás Maduro, el canciller, quien expresó: "Saludamos acompañamos y respaldamos las medidas que el Estado tome en contra de Globovisión".

En realidad con un presidente desinformado como Chávez, no es difícil que salgan sus acólitos, como Maduro, a quejarse de una televisora que informó sobre un sismo. Maduro agregó sobre Ravell: "Ha lanzado a Globovisión por un despeñadero del terrorismo mediático y la conspiración y los acusamos como violadores de la Constitución y los derechos de todos los venezolanos".

Es obvio que el gobierno de Venezuela está creando las condiciones necesarias -excusas y justificaciones- para cerrar a Globovisión y otros medios independientes.

"HAY QUE reconocer que Chávez es coherente en sus amenazas. Cuando dice que va a cerrar un medio de comunicación ataca con toda su artillería legislativa y judicial".