Por el Prof. Mario Daniel Correa D’Amico (*)
Al abordarse los temas educacionales, existen claves o signos combinados que permiten despejar o abrir nuevos espacios interdisciplinarios para llegar a la realidad social o comunitaria para afianzarla o cambiarla. Se trata de la penetración o funcionalidad de los temas experimentados. Por consiguiente, los mismos están previstos para nuevos escenarios educativos en los que profesores y educadores, como también docentes en general, desenvuelvan con autonomía pedagógica sus líneas de acción pedagógica que ameriten en el sistema educativo
correspondiente.
En primer término los maestros, profesores y educadores, más allá de cumplir sus funciones, deben salir afuera de sus hogares, de las escuelas y colegios como institutos y universidades, intervenir en el medio social y comunitario, no sólo por proyectos sino por propia iniciativa y no quedarse exclusivamente con el compromiso institucional. Deben comprometerse con la realidad social, ganarse el prestigio estando al lado del vecino, del ciudadano, de la gente. Ubicarse en el contexto histórico del Siglo XXI del Tercer Milenio debe ser la meta.
Acercarse a la comprensión de los fenómenos sociales para poder enseñar desde la realidad misma es la finalidad. Lo que sucede en Argentina debe significar para un educador, que se entienda la idea del respeto por las ideas sin fanatismo alguno y ser un observador de los intereses de los políticos, pues Él, el educador es el primer político o ciudadano que construye el saber con sentido y en dirección a la realidad social misma.
Todos los educadores, deben buscar las metodologías de transferencia de la escuela y los hogares hacia la comunidad y enseñar sobre la importancia del trabajo y el sacrificio en el sentido del valor de lo que cuesta conseguir algo y no únicamente recibirlo sin haber hecho nada. Que se entienda la composición cultural y el proceso educativo como integral es no atomizar la escuela fuera del contexto social. El pasaje del modelo de la educación popular
del Siglo XIX al de ser actores de la enseñanza del Siglo XXI está siendo el principal objetivo.
Entender el concepto de educar al pueblo y como acceder al proceso de formación para el conocimiento implica una parte sustancial donde el Estado debe dar el ejemplo. La educación pública es más pública que nunca, cuando la escuela y la Universidad está abierta a la problemática social para la construcción de un nuevo sujeto ciudadano. Hay que interpretar la democracia abierta de intervención comunitaria para el funcionamiento de todos los estamentos del País, tanto municipales, provinciales como nacionales.
El camino es hacia una Pedagogía Alterna que cosiste en una teoría y praxis que tiene como finalidad la confluencia de los tres elementos que actúan como pilares de la educación de una nación: escuela, familia y estado.
La Pedagogía Alterna, que hemos diseñado desde la participación del alumno en calidad de ciudadano hasta los padres como educadores y orientadores sociales y desde los profesores como guías de la educación hasta en sus procesos de enseñanza, permiten generar un trabajo participativo del educando, a partir de la disposición y guía del docente profesor, accediendo al ciudadano de distintas edades y de diversos contextos sociales para que logren su propia reflexión y juicios formativos poniendo en práctica su autonomía pedagógica.
(*) Filósofo y pedagogo, profesional de la educación con doctorado y especialización en el área.
