Usted la vio: con 7 añitos, subida desenfadadamente al escenario, haciendo un sensual striptease al ritmo del hard rock, con la "coreo'' de su abuelo drogadicto, que no alcanza a verla porque muere de sobredosis de heroína camino al concurso. Su hermano -voto a Nietzsche- no articula palabra. Su tío suicida homosexual es una bomba de tiempo. Su padre, un fracasado. Su madre es el fiel de la balanza, de un equilibrio tan frágil que enternece. "Little Miss Sunshine'' es tal vez uno de los más desopilantes paradigmas de la familia disfuncional. Piense también en "los Simpson'', o "Two and a half men''. O más acá: "Son de Diez'', "Gasoleros'', "Tratame bien''.

Se nos enseñó que la familia es la célula fundamental de la sociedad. Una forma de organización en torno a la unión de pareja, gracias a la cual se desarrollan sanamente todas las relaciones humanas. Lo que no se nos dijo es que hay familias que no satisfacen estas necesidades, no cumplen con sus funciones. No hay comunicación. La unión no es productiva.

Una familia disfuncional es aquella en la que los conflictos se producen en forma crónica, llevando a intuitivas acomodaciones de sus miembros a tales situaciones. No hay límites sociales, financieros ni intelectuales, si bien hasta hace poco era inadmisible en las clases media y alta, aun cuando la incidencia es mayor en esos estratos.

Los miembros de una familia disfuncional tienen síntomas comunes y pautas de comportamiento como resultado de sus experiencias dentro de la estructura familliar. Eso crea un círculo vicioso, pues a su vez esas conductas refuerzan el comportamiento disfuncional.

Usted puede haber experimentado uno o varios de esos síntomas: Falta de empatía, comprensión y sensibilidad hacia ciertos miembros de la famillia. Negación a reconocer el comportamiento abusivo físico, emocional o verbal (el "elefante en la habitación''). Falta de respeto de los límites del otro (por ejemplo, deshacerse de objetos personales que pertenecen a otros, romper promesas importantes sin causa justa). Desigualdad o trato injusto de uno o más miembros de la familia debido a su sexo, habilidades, posición económica. Niveles anormalmente altos de celos u otros comportamientos controladores. Falta de tiempo compartido ("nunca hacemos nada como una familia''). Miembros de la familia que reniegan unos de otros, o evitan encontrarse o ser vistos juntos. Niños que no tienen contacto con la familia extendida de su madre o padre debido a la discordia, el desacuerdo o los prejuicios. La mentira y la hipocresía son empleadas como forma de ocultamiento de la realidad. Más allá de la mera discrepancia, un cisma intenso entre los miembros de la familia respecto a ideologías no compartidas. Declaraciones de juicio o demonización ("¡sos mentiroso!'').

Sobreprotección o -por el contrario- indiferencia. Estilos de crianza disfuncional: violencia física o emocional, perfeccionismo, dogmatismo, manipulación.

La lista sigue. Usted puede ser o haber sido un miembro aislado de su familia (un padre o un hijo contra el resto de la familia), o padre versus padre (Kramer vs. Kramer), o una familia polarizada (un padre y uno o más hijos a cada lado del conflicto), o padres versus niños (choque cultural o generacional), o la familia "balcanizada'' (en referencia a la guerra triangular de los Balcanes, en donde las alianzas iban y venían).

A diferencia del divorcio, y en menor medida, la separación, a menudo no hay registro de que una familia "intacta'' sea disfuncional. Como resultado, los amigos, familiares y maestros de estos niños pueden ser completamente inconscientes de la situación. Además, un niño puede ser injustamente acusado de la disfunción de la familia, y puesto bajo mayor estrés, incluso, que aquellos cuyos padres se separan. De todos modos, preste atención: no es natural que un miembro de la familia sea criticado o vituperado por sus padres o hermanos ante extraños.

Efectos sobre los niños. Los niños de familias disfuncionales, ya sea en el momento, o a medida que se hacen mayores, pueden: Carecer de la capacidad de ser juguetón o infantil, y "crecer demasiado rápido''. O por el contrario pueden crecer muy lentamente, o estar en un modo mixto. Tener moderados a graves problemas de salud mental, incluyendo depresión, ansiedad o pensamientos suicidas, o enfermedades psicosomáticas que expresan en el cuerpo el stress emocional. Volverse adictos al tabaco, el alcohol o las drogas, en especial si los padres o amigos han hecho lo mismo. Estar en negación sobre la gravedad de la situación de la familia. Tener sentimientos encontrados de amor-odio hacia ciertos miembros de la familia. Tener dificultad para formar relaciones saludables dentro de su grupo de pares. Pasar una cantidad excesiva de tiempo en soledad, viendo la televisión, jugando videojuegos, navegando por Internet, escuchando música, y otras actividades que carecen de interacción social. Sentirse enojados, ansiosos, deprimidos, aislados de los demás, o indignos de ser amados. Tener un trastorno del habla o trastornos sexuales (frigidez, pudor excesivo o complejos, promiscuidad). Desconfiar de los demás o incluso tener paranoia. Tener dificultades académicas en la escuela o disminuir su rendimiento escolar inesperadamente, o bien derivar toda la energía a lo académico y descollar con rendimiento superlativo. Tener baja autoestima o una pobre imagen de sí mismos. Tener poca auto-disciplina, como el gasto compulsivo, o el desorden. Encontrar un cónyuge o pareja frecuentemente abusivo (especialmente mujeres), o huir de su casa. Estar en riesgo de convertirse en pobres o sin hogar, incluso si la familia es rica. Tener comportamientos autodestructivos o potencialmente perjudiciales. Esforzarse (como adultos jóvenes) por vivir lejos de determinados miembros de la familia. Perpetuar los comportamientos disfuncionales en otras relaciones (sobre todo con sus propios hijos).

¿Hay salida? Tal vez. Reconocer que hay un problema es un buen comienzo. Juntarse a charlar. Perdonar. Aceptar al otro como es. No criticar. Buscar ayuda psicoterapéutica que, por lo expuesto, es difícil (negación ante extraños, ¿recuerda?).

Pero no se deprima. Si su familia lo ignora, o lo deja solo para estas Fiestas, compre unas velas, una rica comida, consiga buena música o una linda película. Vista sus más bellas ropas, tienda la mesa con un mantel rojo y su mejor vajilla, y espere las 12 mirando al cielo. Verá que no está solo: miles de niños disfuncionales estarán festejando con usted, en un guiño estelar que le llenará de paz el alma.