
El 9 de enero de 1862, con Bartolomé Mitre en la presidencia intentando unificar el país, el Coronel Domingo Faustino Sarmiento, hasta entonces Auditor de guerra del 1er Cuerpo de Ejército, fue designado Gobernador interino de la Provincia de San Juan. Su nombramiento fue sostenido por el ejército porteño. El 16 de febrero fue nombrado por la Legislatura: Gobernador titular, y en su libro, "El Chacho último caudillo de la montonera de los llanos", describe cómo recibe la Gobernación de San Juan, de la "Barbarie", que por aquellos años eran las sociedades que se imponían en el país, y contra la que tanto luchó Sarmiento a lo largo de su vida.
Lo que Sarmiento encontró
*La siguiente transcripción está realizada fidedignamente en el "castellano antiguo" que nuestro prócer sanjuanino escribía:
"San Juan era como Mendoza en lo material, un montón de escombros en lo moral. Casi treinta años de gobierno de hombres oscuros, sin educación ni principios, habían hecho de la autoridad pública algo ménos que una decepcion, un objeto de ménosprecio. Sin rentas, sin sistema de administracion, servían las que se cobraban a satisfacer necesidades siempre apremiantes, objeto de especulacion su cobro para algunos agraciados, de resistencia i de fraude, para el pueblo, que encontraba en ello el medio de hostilizar al enemigo, el poder irresponsable i arbitrario. Sin industria que pudiese con la paz desenvolver riqueza en grande escala, la guerra, las revueltas, las invasiones del Chacho, las intervenciones nacionales, la incuria del gobierno, el retraimiento de los ciudadanos, habian destruido mas propiedades i fortuna que la que el lapso del tiempo i el fruto del trabajo venían pacientemente acumulando. Ni un solo edificio público debia la jeneracion presente a las pasadas: seis templos yacían en ruinas, i ni la antigua Escuela de la Patria se habia conservado como único establecimiento de educacion. El desaliño de la aldea colonial, las señales de los estragos de las aguas, excavaciones en la plaza como muestras de tentativas de mejoras, indicaban bien a las claras, que el gobierno no era hasta entónces el ajente de la sociedad misma para proveer a sus necesidades colectivas, como cada uno provee a las individuales. No habiendo un centavo en cajas, i estando por cobrarse desde principio de año todas las rentas, el nuevo gobierno tuvo desde luego que estrellarse contra aquellos hábitos inveterados de resistencia, contra el hereditario descrédito que le legaban las administraciones pasadas, contra la falta de autoridad moral del gobierno para hacer cumplir las leyes. A fin de proveer a las necesidades financieras, llamó a los prestamistas de dinero para procurarse el necesario para esos dias, ofreciendo un interés crecido, i nadie, habiendo entre ellos quienes jiraban centenares de miles, ni todos juntos, tuvieron dinero disponible, por que el deudor era el gobierno. Un mes despues, cobrado uno de los impuestos retardados con la multa que la lei imponía a los morosos, muchos se presentaron reclamando de esta severidad inusitada, pues era la práctica ganar tiempo i retardar el pago, por neglijencia muchas veces, por resistencia casi siempre. Fenecido el primer año de administracion, la contaduría presentó en cajas un sobrante de seis mil pesos, no obstante la variedad de trabajos públicos emprendidos, porque en el lapso de ese año se habia obrado una revolucion en las ideas, comprendiendo todos que el gobierno era su propio gobierno i no el antiguo enemigo, idea que no es común a todos pueblos suramericanos, i que en los Estados Unidos hace que hoi emprenda el gobierno pagar una deuda de tres mil millones que la Inglaterra i la Francia no habrian soñado posible".

La herencia que recibe Javier Milei
Hoy, 161 años después y salvando las distancias de época, Javier Gerardo Milei, como presidente electo constitucional argentino, recibe la misma herencia, una Argentina devastada desde lo económico, saturada de impuestos asfixiantes, con deudas internas y externas de más de 400 mil millones de dólares, con altísimos índices de baja educación, ya que alumnos que terminan la escuela secundaria no saben de interpretación de texto o matemática básica, con una infraestructura totalmente quebrada, con servicios públicos de gas y energía deficitarios y desactualizados al actual consumo que exigen los usuarios, con niveles obscenos de corrupción y de moral pública, niveles alarmantes de inseguridad, con un porcentaje alto, aún en la población, que exige "soluciones mágicas e inmediatas" al nuevo gobierno entrante y callados durante el gobierno peronista-kirchnerista saliente, con costos de servicios atrasados y muchos mal subsidiados, con una administración pública y empresas estatales deficitarias y a su vez ambas abarrotadas de empleados, militantes y "ñoquis".
Sarmiento recibe primero como Gobernador y luego como Presidente un territorio devastado e invadido por "la barbarie de las hordas de gauchaje montonero" y con sus obras e iniciativas, dio el puntapié inicial hacia una Argentina próspera, educada y que consiguió ser la "envidia mundial" al llegar a ser potencia.
Hoy, en un retroceso histórico sufrido desde 1946 a la fecha, le toca al flamante Presidente, Javier Milei, empezar nuevamente por el camino de la "Civilización", que jamás debimos abandonar.
Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista e Historiador
