La explosión cultural que tuvo lugar en los EEUU y en Europa, que dio en llamarse el hippismo, comenzó a trasladarse rápidamente a otros países adoptando algunas de las características externas que se difundían con facilidad. Esto era así aún cuando la particular expansión de los ingresos por las clases medias americanas no tuvieran una réplica comparable en los demás países. Lo que comenzó como una revolución de las costumbres y una oposición contestataria a un conflicto armado, se trasladó como una moda que cuanto más se expandía, más superficializaba su contenido.
Por esa época la experiencia clínica de hospitales y consultorios registraba en nuestro país una baja frecuencia de consultas individuales. Hacia fines de los "60 se registró la aparición en forma mas notoria de las drogas que prendían en algunos sub-grupos como ser los ligados a los procesos culturales, a la música y en sectores intelectuales en general. Es cuando se establece que en las adicciones, el peso determinante lo tiene la incorporación de una noxa llamada droga, cuya medida y frecuencia de consumo, va siendo incrementada.
Los factores psicológicos y orgánicos intervienen en la determinación del proceso a través de los conocidos circuitos de placer, estableciendo relación particular con los receptores cerebrales, pero lo que tiene mayor peso es la presencia de la droga, sin la cual el circuito no se puede recorrer.
Ni el médico recién graduado puede hacer frente a las adicciones, ya que no está preparado, y debe especializarse en el postgrado.
Al llegar a 1989 se promueve entre el Parlamento una discusión que conceptúo de gran valor y que los diferentes postulantes de proyectos ante el Parlamento Nacional, han preferido ignorar. Es frecuente que el texto de una Ley merezca un repaso detenido del proceso que llevó a su dictado. Ambas Cámaras decidieron no penalizar el consumo de drogas sino penalizar básicamente la tenencia para consumo.
Afirmamos entonces que la propuesta de despenalizar el consumo de drogas constituye una falacia políticamente útil. No se penaliza el consumo en la Argentina por decisión del Congreso Nacional.
En cambio el efecto de estar debatiendo la despenalización, sin aclarar el estado actual de la cuestión ha tenido por resultado disminuir la percepción de riesgo ante el consumo en un valor cercano al 20% de los encuestados.
Creo que hemos dado un salto hacia atrás, creyendo avanzar. Ahora no solo el consumo es admitido sino que se puede cultivar productos que se encuentra en la lista de sustancias prohibidas de la OMS.
De este lado del mostrador, que no es la misma posición que ocupan los que reciben muestras de éxtasis gratis en las discotecas de moda, vemos llegar a los sistemas de ayuda terapéutica a las personas cuya vida ha sido destruida junto a la de sus familias por un consumo sin límites. Desarrollaban derechos o eran impulsados a deterioros permanentes? Acaso podemos permitir que los jóvenes jueguen a la Ruleta Rusa con una pistola, ignorando que en todo caso es mas posible salvarse si se trata de un revólver?
Es curioso observar que todas las elucubraciones hechas en nombre de los derechos de las personas ignoran que el famoso Art. 19 de la Constitución Nacional habla del ejercicio privado de esos derechos, y de la no afectación a terceros. Es difícil imaginar que un cultivo pueda ser desarrollado en privado o que se realice en situación inaccesible a los demás.
A mayor abundamiento no hay estructuras sanitarias preparadas ni capacitadas para realizar el famoso pasaje del problema al sistema de salud. Y la capacitación es imprescindible. Es prolongada y es costosa.
Si agregamos a esto la preocupación de las madres que ven morir a sus hijos por efecto del consumo de diferentes sustancias, entre ellas el paco, y que denuncian los permanentes fracasos del sistema sanitario para proveer atención integral, oportuna y adecuada, no podemos sino darnos cuenta que se necesita mucha discusión, buen debate de nivel y acuerdos sectoriales para poder a lo largo y lo ancho del país proveer atender este fenómeno.
Hasta ahora tenemos la evidencia que aportan las estadísticas que generan los organismos internacionales que nos hablan del papel principal del consumo de drogas en el país, que se basan en nuestros propios informes.
La ciencia no se tuerce por la voluntad política, la que provocó siempre con su ignorancia catástrofes epidémicas como fue ignorar el avance del sida en los "80. Por eso se trata de recurrir a árbitros imparciales y serios, no a estudios nunca publicados o cuya base de datos no puede ser consultada por otros investigadores..
Lo que está en juego es la salud de la población del país por muchas décadas.
