Una de las recomendaciones de la OMS (Organización Mundial de la Salud) postula para los niños del mundo, entre otras cosas, "un ámbito decoroso donde vivir''. La frase carece de sentido en muchas latitudes, sin embargo basta observar varias zonas de países de América, África y Asia para advertir que se trata de un requerimiento básico y de gran importancia.


Hay sitios de esos continentes donde el panorama no es alentador. Los presupuestos de algunos Estados destinados a este ítem, que incluyen también la asistencia y formación de la juventud casi siempre resultan insuficientes.


Existe una relación entre condiciones de vida y tasas de delincuencia infanto-juvenil que nace a partir de las formas de vida marginales en la que caen algunos niños y jóvenes.


Según el exdirector General de Minoridad y Familia, doctor Florencio Varela, "uno de los problemas clave que afrontan los niños y jóvenes arranca de la crisis habitacional. Miles de ellos están obligados a vivir en un medio que les resulta chocante, cuando no irritante''. El menor que carece de una casa digna está expuesto a toda clase de peligros, ya que muestra un muy bajo grado de pertenencia al medio en que vive.


Un trabajo de investigación llegó a la conclusión que de 44 casos fatales, entre niños de 1 a 5 años, 29 podían haberse evitado siempre y cuando los menores no se hubieran visto obligados a permanecer fuera de sus casas. El drama aumenta en la medida que la precariedad de la vivienda se da en "villas'' o "asentamientos'', donde los riesgos son considerablemente más altos. En estos casos la promiscuidad y el abandono conforman una mentalidad de características especiales. Con la calle por maestra, los menores están expuestos a influencias perturbadoras y la tendencia a la delincuencia aumenta correlativamente. Los chicos se acostumbran a un estilo de vida otorgado por modelos sociales que no son los más convenientes en la tarea de la formación de valores.


A pesar de los esfuerzos que se hacen habitualmente, especialmente en nuestra provincia donde se han concretado varios operativos de erradicación de villas, observamos que en diferentes departamentos el rancho no quiere desaparecer.


En la actualidad, en la zona semi rural o rural son muchas las viviendas que carecen de agua corriente, instalaciones sanitarias, tienen pisos de tierra y poseen conexiones eléctricas muy precarias.


Un antiguo "Slogan'' utilizado en ámbitos de la salud pública rezaba: "la clave es prevenir'', pero éste no debe limitarse a la salubridad solamente, sino que debe incluir la vivienda.


El filósofo de nacionalidad alemana y estadounidense, Herbert Marcuse, decía que si se construye un mundo que no es del agrado de los jóvenes, se habrá ganado el rencor de las nuevas generaciones, obviamente teniendo en cuenta corrección de procederes, limitaciones y acciones que no rayen en extremos sin control.


Sabemos que cada generación recibe un legado de la que le precede. Todos nos asombramos e indignamos cuando en las crónicas policiales figuran menores de edad protagonizando actos delictivos. Es ese sector el que debe ocupar la atención de las autoridades. El problema de la minoridad también incluye la necesidad de viviendas dignas; garantías para su salud, educación y trabajo.