A lo largo de los años, el criminal de guerra, Vladimir Putin, utilizó la celebración del triunfo soviético sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial para legitimar su gobierno cada vez más autoritario.  

 

En la fiesta más patriótica y sombría de Rusia, el Día de la Victoria, no hay victoria en la guerra contra Ucrania, pero sí muchos rumores de que el presidente Vladimir Putin ordenará una movilización general de soldados para asegurar una.

Los analistas consideran que la movilización es la mejor esperanza de Rusia para cambiar el rumbo y derrotar a Ucrania, reforzando las fuerzas desmoralizadas y volviéndolas a meter en la guerra. Pero los riesgos -admitir que la campaña militar hasta ahora ha sido un fracaso y encender la oposición interna- pueden ser demasiado grandes. Durante la celebración de ayer, el presidente ruso no llegó a declarar formalmente la guerra a Ucrania, pero sí defendió la campaña militar para derrotar al "nazismo" y garantizar la seguridad de Rusia ante la "amenaza" de la OTAN. También llamó a evitar una guerra mundial.

En este contexto, se suponía que la campaña militar rusa de 10 semanas no iba a llegar a esto. Pero los esfuerzos de Rusia por fusionar el Día de la Victoria -su celebración de la victoria soviética sobre los nazis en la Segunda Guerra Mundial- con una victoria en su guerra contra lo que Moscú llama "nazis" en Ucrania, se vinieron abajo con el fracaso de la toma de Kiev. 

GOBIERNO MÁS AUTORITARIO

A lo largo de los años, Putin ha utilizado la festividad para legitimar su gobierno cada vez más autoritario, explotando el mito de Rusia como una nación que nunca invadió a nadie, que sólo lucha en defensa propia y que salvó por sí sola al mundo de los nazis en la Segunda Guerra Mundial, con el asombroso costo de 27 millones de muertos soviéticos en la guerra.
"Putin utilizó el Día de la Victoria para justificar su guerra contra Ucrania y para subrayar, como él cree, la misión histórica de Rusia de luchar contra el fascismo. Tiene que legitimar su guerra, y está tratando de presentarla al mundo y a los rusos como una especie de lucha por la justicia histórica", dijo Tatiana Stanovaya, directora de la consultora política R. Politik, con sede en París, en una entrevista. Si Putin declarara la guerra total y movilizara a los reclutas, tardaría al menos seis meses en entrenarlos, dijo Stanovaya. Eso sería también un reconocimiento de que la "operación militar especial", como Moscú llama a la invasión, ha sido un fracaso, y "Putin no puede admitirlo", dijo. "No hay señales de que el Kremlin esté dispuesto a pasar de una operación militar especial a una guerra".

Si Putin convoca una movilización general, "Rusia tendrá una guerra muy larga", dijo Phillips O’Brien, profesor de estudios estratégicos en la Universidad escocesa de St. Andrews, en una entrevista. "Primero los rusos tendrán que formar a los instructores para entrenar a toda esa gente".

 

PÉRDIDAS RUSAS

Este año, Putin se enfrenta a una tarea más delicada y difícil que en anteriores Días de la Victoria. Aunque los medios de comunicación rusos han ignorado en gran medida las pérdidas de Rusia en el campo de batalla, estas han sido considerables. Rusia ha perdido un número significativo de tanques, vehículos blindados, aviones y buques de guerra, sobre todo el Moskva, el buque insignia de su flota del Mar Negro. Entre 7.000 y 15.000 militares rusos han muerto, según una estimación de la OTAN.

La reputación de Rusia como potencia militar de primer orden se ha visto gravemente empañada, y el país se enfrenta a un debilitante aislamiento económico que durará años.

El analista Stanislav Belkovsky, en declaraciones al medio de comunicación en línea Podemos explicar, asociado con el magnate exiliado Mikhail Khodorkovsky, dijo que Putin tiene la intención de no abandonar el este de Ucrania y que daría el nombre de "Novorossiya", o Nueva Rusia, a una porción del territorio ucraniano a lo largo del Mar de Azov.

Tatiana Stanovaya, directora de la consultora política R. Politik, con sede en París dijo que esperaba que Putin hiciera hincapié en sus quejas por el apoyo occidental a Ucrania y que podría intensificar sus esfuerzos para intimidar a Occidente, por ejemplo, con más lanzamientos de prueba de misiles con capacidad nuclear.

Se centran en "la idea de que Rusia es una víctima de las acciones injustas y hostiles de Occidente", dijo Stanovaya. "Esto significa que Putin no necesita realmente presentar a los rusos algunas ganancias. Le basta con seguir hablando de la misión histórica de Rusia de luchar contra el fascismo".

 

  • "Luchan por su patria"

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, afirmó que las tropas rusas y las milicias de Donetsk y Lugansk luchan por su patria, por su futuro para que nadie olvide las lecciones de la Segunda Guerra Mundial, para que "no haya sitio para los nazis".

Putin defendió en las últimas horas la invasión de Ucrania y dijo que fue una decisión "correcta" por parte de Moscú, al tiempo que subrayó que las acciones de la OTAN alcanzaron un nivel de "amenaza obvia" para la seguridad nacional del país.

Entre tanto, de la fiesta patriótica rusa, participaron unos 11.000 soldados, a lo que hay que sumar 131 equipos militares y 77 aviones y helicópteros, cifra que coincide con el aniversario de la victoria sobre las tropas hitlerianas.

 

Por Robyn Dixon y Liz Sly
The Washington Post