Cada vez preocupa más, en nuestro planeta, el problema de la disposición final de los residuos sólidos urbanos, lo que obliga a los gobiernos a realizar denodados esfuerzos en busca de encontrar la mejor solución.
Las ciudades crecen al aumentar sus poblaciones, y consecuentemente hay más basura que recolectar y tratar, y darle un destino final que evite el deterioro de la calidad ambiental.
De acuerdo a su geografía, San Juan afronta el problema del destino final de los residuos en una forma muy particular. Arrojar la basura en cualquier hondonada o quebrada de los numerosos cerros que circundan los valles, ocasiona serios problemas de contaminación que luego se hace muy difícil solucionarlos. Esto es lo que han estado haciendo, durante décadas, la mayoría de los municipios sanjuaninos, sin planificar o evaluar el impacto ambiental. Además ha llevado a contaminar miles de hectáreas, en lo que constituye un desaprovechamiento del espacio y el deterioro de la calidad de vida de los pobladores de distintas localidades.
Con el propósito de revertir este preocupante panorama, la Subsecretaría de Medio Ambiente del gobierno de la provincia, ha encarado un reordenamiento de los vertederos, en los que por día se arrojan alrededor de 700 toneladas de basura. Al programa se lo denomina de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, y a través de el se busca, para un futuro próximo, que cada departamento tenga a su disposición una planta de tratamiento capaz de procesar residuos con total seguridad. Para ello, la provincia ha sido dividida en 8 regiones. La más grande es la que comprende los departamentos del Gran San Juan (Capital, Santa Lucía, Rivadavia, Rawson y Chimbas), además de Pocito, Ullum y Zonda, representando casi el 80% de la provincia. Las otras 7 regiones las conforman algunas agrupaciones de departamentos como Caucete, 25 de Mayo y 9 de Julio, o Albardón, San Martín y Angaco; o departamentos únicos como Iglesia, Calingasta, Jáchal, Valle Fértil y Sarmiento.
Pero esto no quiere decir que el problema ya esté solucionado por completo. Si bien, dentro de este programa se está construyendo el Parque de Tecnologías Ambientales, que corresponde a la Región I, en un predio de unas 70 ha. ubicadas en el piedemonte de la Quebrada de Zonda y una inversión que supera los 18 millones de pesos, todavía queda que se cumplan los plazos estipulados para su finalización, previstos para diciembre próximo. También queda por desarrollar los proyectos de los departamentos más alejados y avanzar, con mayor énfasis en otros aspectos vinculados específicamente a la concientización de la población y los distintos sectores productivos. Una práctica que hay que alentar es crear el hábito en la población de usar materiales biodegradables y separar los desechos al momento de arrojarlos, como también clasificarlos para facilitar en un futuro próximo las tarea de tratamiento y recuperación de materiales, y todo ésto se debe comenzar a inculcar desde edades tempranas, en las escuelas, hasta la población adulta, a través de entidades vecinales u otros tipos de organizaciones.
En lo que se ha avanzado en el predio de Rivadavia, además de la construcción de la planta, es en determinar el sitio habilitado para arrojar los residuos y eliminar, en parte, las personas que acostumbraban a esperar los camiones para extraer de la basura cosas que les pudieran ser de utilidad.
Este trabajo se complementa con mejoras en el sistema de recolección implementada por algunos municipios como el de la ciudad Capital que implemento el sistema "Easy” de contenedores móviles, que disminuyen considerablemente la contaminación. También están los camiones compactadores incorporado por la mayoría de las comunas del Gran San Juan.
Respecto de los departamentos alejados hay algunos como Jáchal que están muy adelantados en sus proyectos de planta de tratamiento propia, al contar con el terreno delimitado y haberse iniciado los primeros trabajos vinculados a la instalación del vertedero.
La experiencia que en materia de recolección y tratamiento de residuos tienen las principales capitales del mundo, puede servir de guía para que San Juan se acerque cada vez más al objetivo de efectuar un conveniente tratamiento y destino final de su basura.
La mayoría de los sistemas como por ejemplo el implementado en Bruselas, Bélgica, se basan en la obligatoriedad respecto de su cumplimiento. En esa ciudad, además de ser obligatoria la compra de las bolsas para el depósito de residuos, con las que se financia el servicio de recolección, también es obligatoria la tarea de separación de los desechos hogareños para su posterior reciclado.
En París, Francia, se ha logrado una gran participación ciudadana en el proceso de reciclaje, mediante la colecta selectiva que se ha implementado a través de cinco centros de reciclaje distribuidos en todo el país, en los que en promedio trabajan unas 50 personas en cada uno de ellos.
En Londres, la política de recolección y tratamiento gira en torno a los castigos y los incentivos. Los que arrojan basura donde no está permitido reciben duras sanciones, desde multas de cientos de libras hasta dos años de prisión. Además, los nombres de los infractores son publicados en todos los medios de comunicación.
En Japón, se ha logrado una gran colaboración por parte de los fabricantes que en todos los productos que se venden en los supermercados tienen impresos en sus etiquetas los símbolos de los materiales con los que fue realizado, facilitando el proceso de separación de materiales y posterior reciclaje.
En Buenos Aires, la población no ha adquirido la costumbre del reciclado, simplemente porque no hay conciencia social al respecto. Así lo demuestra un estudio sobre la basura realizado por la Facultad de Ingeniería de la UBA. Los mismos investigadores se han encargado de señalar que en las ciudades donde está instalada la cultura del reciclaje, para que sea efectiva debe contar con la adhesión de al menos el 70% de la población, y que ésta es la forma de que la basura siga aumentando hasta niveles inmanejables, en que las plantas de tratamiento son insuficientes.
En mayor o menor medida, en San Juan se ha comenzado a transitar el camino que marca la necesidad de someter a tratamiento a los residuos sólidos, una tarea que deberá estar complementada por la clasificación de la basura, que es lo que va a permitir un efectivo reciclaje de materiales y una notable disminución de los desechos que deberán ser tratados para su eliminación.
Comenzar a concientizar a la población sobre la necesidad de arrojar la basura que producimos en los lugares que corresponda es una tarea permanente que se debe intensificar para obtener los resultados esperados en materia de conseguir una efectiva disminución de la contaminación.
