Se trata de la biografía del Explorador Cuscu, por la que jóvenes de distintos horizontes formativos podrán inspirar su espíritu creativo y descubrir el mundo del pensamiento, el conocimiento y la ciencia. Todo comenzó en un día de verano lluvioso allá por 1975 en el que siendo joven adolescente impresionado por la llegada del hombre a la Luna, realizó sus primeros dibujos de planetas y satélites enviados por el hombre para explorar el espacio. Durante una jornada nocturna de otoño sus primeros contactos con la comunicación fue la de sintonizar por onda corta u onda larga las transmisiones interprovinciales de fútbol profesional para escuchar a su querido club El River Plate, del "capitán Beto” -según Luis Alberto Spineta-, con una radio a transistores de su padre, provista de una antena de cobre a la que agregaría un cable largo prolongando el mismo hasta una improvisada antena sobre el techo de su casa en la calle Hudson y lateral Norte de Circunvalación. Cierto día al orientar la antena en la cubierta superior giro la mirada hacia el estrellado firmamento y sintió la interminable motivación de lo inconmensurable. Así, quiso armar una mesa de patas altas de metro y medio para sobre ella apoyar un telescopio y observar la noche estelar. Al pasar los años sintió la necesidad de estudiar Astronomía pero la fuerte inclinación y práctica del deporte más popular, lo atraparía asociándose y jugando en las inferiores de Sportivo Desamparados.

Promediando su juventud y profundizando estudios en Metafísica, Ciencia y Teología se perfeccionó en el trabajo mental examinando los valores espirituales, potenciales psíquicos y fuerzas morales. Ya, inclinado a la defensa del bien universal, paralelamente al impresionante despliegue de los hacedores de manejos ciudadanos de políticos que alteraban los destinos de los hombres emprendió su designio. A éstos llamó "Polidos”, a los que enfrentó y combatió mediante el discurso y prácticas de defensa urbana, que junto a inicuos gobernantes, sus aliados, atacaban a la gente común, tornando a estos en seres infames.

Provisto de un traje escafandra "el mameluco”, comenzó a desplazarse por el espacio y el tiempo ya que había desarrollado la "energía biointencional” pues alcanzó una infalible "Empatía en el Universo”, la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir. Sus marchas facilitaron así, en "Un sideral encuentro” que terminaron con "El triunfo de los justos” en la visión regresiva durante su último "Viaje a Sierras Azules”, hechos que lo adjetivaron como "Mercurio” por su carácter de mensajero, de las fronteras y de viajeros que las cruzaban en su compañía para la lucha.

"Mamelcuscu”, así llamado por su apariencia tenía un poderoso instrumento de persuasión y convicción en su mandato y cargaba en una de sus manos "el libro de la buena nueva y alianza” y en la otra era acompañado de su can "Diana” como señal de fidelidad de todos sus sabuesos para librar la batalla más grande de la discordia humana y ultimar la indolencia de los "Polidos”, políticos inescrupulosos que pactaron con el mal a su favor y en contra de aquellos de buena voluntad.

No es de extrañarse que entre nosotros la presencia del Explorador Cuscu haya anclado en este tiempo donde la absoluta fidelidad se mimetiza con lo supra humano logrando una habilidad de relación y una amistad que sólo se compara a la de un can con su amo y que no logra ser superada por humano alguno, dado sus intereses y materialismo reinante.

Este, "El habitante cósmico” ya transita en nuestro tiempo impactando sobre pérfidos humanoides, demonios y caídos, perversos Polidos culebrones de indigna presencia que desoyen las bondades y tientan con infamia al débil. La batalla final ha comenzado. Ya se perciben sus resultados y aquellos sufren sus primeros golpes hacia una sociedad libre y pensadora en el conocimiento y en la virtud del trabajo.

(*) Filósofo, pedagogo. Estética del Arte. Autor de la Disciplina Artística Integrada. Orientador escolar. Escritor.