Por el Dr. Miguel Ángel Licciardi
Presidente Académico del Instituto Nacional Sanmartiniano
Carlos Alberto Basualdo
Secretario


El 25 de febrero de 1778, nació en Yapeyú, antiguas Misiones Jesuitas y actual provincia de Corrientes, el General José Francisco de San Martín. Se cumplen 240 años de aquel acontecimiento. Son pocos los hombres que alcanzaron en la historia argentina la talla moral tan elevada como la del libertador, su admirable conducta, su noble abnegación, su sentido militar, su generosidad y su sincera modestia, la virtud del deber y la lealtad de sus principios.


San Martín luchó por la América libre, llevó adelante su plan emancipador continental por encima de diferencias y recelos. Esos ideales estuvieron siempre presentes, acompañados por un profundo ideal de justicia, que se erige en un ejemplo constante para las generaciones.


Entre las lecciones de moral insuperables que el mundo de la historia nos ofrece, la personalidad, la vida y los hechos del General San Martín constituyen para los argentinos, el más preclaro ejemplo de elevación espiritual, pues fueron las suyas muchas y recias virtudes morales.


Su legado de abnegación y sacrificio parece increíble, ¿cuántos hombres, de ayer y hoy habrían sido capaces de realizar su hazaña? No siente él, el amor al poder y a todo cuanto lo caracteriza: el mando, los privilegios, el vasallaje de los demás, la cortesanía, el egoísmo, pues no transige con nada que no se ajuste a su consejo de moral; por eso abdica y se aleja del poder, aún a riesgo de comprometer su honor y su gloria. Fue lo que debió ser y finalmente dejó de ser un hombre público para pasar a ser ejemplo de hombres y de pueblos. De allí que el derrotero de la definitiva independencia de nuestra Patria esté íntima y definitivamente relacionado con la misión sanmartiniana.


Ejemplo de ello es la campaña de San Martín en Cuyo, en procura de constituir un ejército que liberara a Chile y por mar llegar a Perú.


San Martín, mientras se empeña en preparar un ejército en Cuyo que pone todo su esfuerzo en combinar eficacia y adiestramiento, en el mismo momento, escribe a los congresales reunidos en Tucumán y los urge sin miramientos a que se proclame la independencia de las Provincias Unidas.


Instruye a los cinco diputados por Cuyo, que llegada de presidencia de turno de cualquiera de ellos, debían proponer como primer punto del orden del día, la declaración de la independencia, en tanto ello era esencial para conducir un ejército de un estado libre y soberano.


Es pues San Martín el hombre de la espada, la autoridad y la discreción, el más entusiasta defensor de que la lucha debe seguir a cara descubierta, sin máscaras ni tapujos, y a punta de espada si es necesario hacer frente al español conquistador.


Desde la Asociación Cultural Sanmartiniana de San Juan tenemos el deber moral y patrio, de no dejar pasar esta fecha sin resaltar las cualidades de nuestro Padre de la Patria, nuestro sentido de existencia es difundir y resaltar estas virtudes.


Mañana, lunes 26 de febrero, a las 11:30 horas, en la Celda de San Martín, rendiremos homenaje al prócer, con la participación del DIM 22.

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