Andrés Serbin, politólogo argentino que vivió muchos años en Venezuela y fue profesor de ciencias políticas de Chávez en la Universidad Simón Bolívar en la década de 1990, dice en su trabajo que la crisis política venezolana -con 39 muertos y cientos de heridos- probablemente se agrave. La creciente escasez de alimentos, el índice de inflación más elevado del mundo, récord de homicidios, y la sangrienta represión de Maduro contra manifestaciones de la oposición, producen como resultado una creciente tendencia a la violencia de todas las partes involucradas.
El documento "Venezuela en crisis”, publicado por la Sociedad Global para la Prevención de los Conflictos Armados, con sede en Holanda, se difundió antes de que Maduro anunciara el arresto de tres generales de la Fuerza Aérea acusados de complotar para un supuesto golpe de Estado, sin dar aún ningún detalle del caso. Serbin dice que el escenario "más probable” es la anarquía, seguida de "la posibilidad de una intervención militar de los sectores nacionalistas-institucionales de las fuerzas armadas”.
Serbin me dijo que esos sectores resienten el poder de los asesores militares cubanos dentro de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, así como la creación gubernamental de grupos paramilitares. Además, no quieren involucrarse con la represión a los opositores, dijo.
Algunos analistas venezolanos son escépticos sobre un golpe militar porque los altos mandos están ganando más dinero que nunca. Venezuela es un país que importa prácticamente de todo, y los militares y sus socios comerciales controlan la mayoría de las importaciones. Un 43% de las importaciones, incluyendo alimentos esenciales, son por agencias del gobierno en muchos casos dirigidas por oficiales en actividad o retirados.
"¿Para qué van a sacar a Maduro, que les da de todo?”, me dijo Luis Vicente León, de la encuestadora Datanalisis. "Los militares son los primeros interesados en que Maduro siga en el poder”. Otros analistas argumentan que el país ya sufrió un golpe militar en cámara lenta: más de 1.600 oficiales ocupan cargos gubernamentales desde que Chávez asumió en 1999, y prácticamente controlan el gobierno, según el sociólogo Eduardo Guzmán Pérez.
Sin embargo, Chávez tenía un firme control de los militares, Maduro es más débil y en muchos aspectos está controlado por los militares. "Bajo Chávez, había un control vertical”, dijo Rocío San Miguel, presidenta de Control Ciudadano. "Ahora hay una atomización, en que los militares se hacen dueños de parcelas de poder, sin control de ninguna naturaleza”.
Hasta los aliados latinoamericanos de Maduro, como Brasil, deberían presionarlo para iniciar negociaciones serias para el restablecimiento de la separación de poderes -incluyendo un tribunal electoral independiente- y la libertad de prensa. La alternativa podría ser un golpe militar, o un auto-golpe desde el propio gobierno, y un nuevo ciclo de violencia aún mayor que podría desembocar en una guerra civil.
