Ha transcurrido algo más de un mes, desde que el presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Donald Trump, pateó el tablero de ajedrez de la comunidad internacional, al retirar a su país del acuerdo nuclear multilateral suscrito en 2015 entre las principales potencias del mundo e Irán. Lo que en un primer momento pareció una medida apresurada y fuera de los lineamientos establecidos para países que quieren vivir en paz, respetando los acuerdos internacionales, pronto comenzó a tener fundamentos cuando los servicios de inteligencia occidentales comenzaron a revelar el descomunal desarrollo nuclear que está alcanzando Irán, con los misiles balísticos y el enriquecimiento de uranio destinado no sólo a la aplicación de la energía atómica con fines pacifistas, sino también aplicada al desarrollo de armas de destrucción masiva. Todo esto al amparo del acuerdo nuclear del que participan países de la Unión Europea, como Francia y Alemania; el Reino Unido de Gran Bretaña, China y Rusia.

 

El conflicto entre EEUU e Irán genera tensión entre las grandes potencias.

 

Desde la asunción a su cargo como presidente de los EEUU, Trump viene sospechando que Irán no está cumpliendo con el acuerdo nuclear, y una prueba de ello son las pruebas con misiles balísticos que ha estado realizando Irán en el Golfo Pérsico. Esta acción, entre otras asumidas por el país que está gobernado por Hasán Rouhaní, fue lo que llevó a EEUU a retirarse del pacto, ante el descontento de los máximos aliados de ese momento, Francia, Alemania e Inglaterra. Estas tres naciones no estuvieron de acuerdo con el proceder norteamericano y sin defender a Irán salieron a expresar su oposición de que EEUU saliera del acuerdo y que además anunciara sanciones económicas para Irán que, de acuerdo a lo previsto, iban a comenzar a implementarse a partir del 1 de agosto.


Fortalecido por el apoyo de los países europeo, además del lineamiento con Rusia y China, Irán se ha estado mostrando en estas últimas semanas dispuesto a enfrentar a EEUU, en un conflicto de insospechables consecuencias a nivel mundial. Rouhaní ha llegado a decir que si EEUU presiona, Irán está dispuesto a librar "La madre de las batallas'' contra los americanos.


De todas formas, el presidente Trump no ha dejado de marcar su posición y llegó a amenazar a Irán de tener que "sufrir consecuencias históricas'' si volvía a amenazar a EEUU. Pero, en los últimos días el conflicto ha tenido un giro inesperado, al mejor estilo de lo que pasó con Corea del Norte.


Después de las amenazas y una serie de expresiones elevadas de tono, el martes último, el presidente Trump dijo que si Teherán lo aceptaba estaba dispuesto a reunirse con Hasán Rouhaní, sin ninguna condición previa, simplemente para tratar la situación que se ha planteado entre ambo países.


Lo que no ha tenido en cuanta Trump, es que a diferencia de lo que ocurrió con Corea del Norte, desde Irán la respuesta ha sido un contundente "no'', por los antecedentes que tiene el mandatario estadounidense.


Al parecer, a Trump le juega en contra ese estilo tan extrovertido y audaz para llevar adelante la  política internacional y el hecho de que los países europeos le hayan quitado el apoyo al ponerse inexplicablemente a favor de la posición de Irán.


De todas formas Trump siempre dispone de otros recursos a la hora de mover las piezas del ajedrez internacional y no se conformará con la negativa iraní, el conformismo europeo o la estratégica posición de Rusia y China. Es evidente que EEUU está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para que Irán deponga su actitud armamentista, y para ello cuenta con un aliado incondicional como es Israel, que conoce muy bien el potencial de Irán y la necesidad de desactivar su aparato bélico.