El resultado de las elecciones nacionales del domingo último, permite visualizar distintos aspectos de la realidad argentina, más allá de los efectos políticos que han sido evaluados suficientemente. Por ello, sin entrar en las acotaciones políticas partidarias, trataremos de analizar al ciudadano argentino de esta época. Época nada fácil pero que encuentra a la gente de pie cuando hace falta.
El 28 de junio cayó una forma de hacer política y ésto vale para muchos. La gente se cansó de conductas confrontativas y acusadoras. La gente se cansó del mesianismo, de esa confianza desmedida que un supuesto agente bienhechor se auto-adjudica.
Así se hablaba desde la tribuna pública, en tanto desde el exterior veían clarísima la situación. El 19 del mes de junio, la revista británica The Economist decía que "el nacionalismo económico de los Kirchner está llevando al país a un callejón sin salida" y que "al decidir postularse como candidato a diputado, Néstor Kirchner convirtió lo que de otra manera podría haber sido una elección rutinaria, en un referéndum a sí mismo, su mujer y a la ideología de economía estatal nacionalista".
En ese editorial, The Economist opinó que los comicios se presentan como "una oportunidad para que los argentinos eviten que la pareja presidencial lleve al país a un desastre". Y, así sucedió, el país se salvó de varias incertidumbres.
¿De lejos se observa más claro?. Puede ser ya que la influyente revista The Economist sumó su voz a otras críticas y reprochó el manejo de la publicidad oficial y cuestionó que la nueva Ley de Radiodifusión que impulsa el Gobierno no estuviera destinada a controlar esos gastos.
El diario español El País -edición 29-06-09- criticó duramente a los Kirchner, luego del revés electoral que sufrió el oficialismo el domingo último. Este importante diario habló de la "humillación que sufrieron los pingüinos" pero -además-, de la "incertidumbre" que transitará la Argentina. Se hizo referencia -asimismo- al "innecesario y perdido enfrentamiento con los agricultores".
Por su parte, el ex ministro de Economía Roberto Lavagna dijo que el Gobierno sufrió "una derrota importante" en las elecciones del domingo lo cual refleja "disconformidad con la manera de gobernar" del kirchnerismo. Afirmó que el país "está en recesión".
A principios de la semana que hoy termina -es decir después de la estruendosa derrota de los Kirchner- la presidente Cristina Fernández dijo que se ocuparía de Ley de Radiodifusión y habrá que estar muy atentos a ésto porque no habrá cambios en las cámaras legislativas nacionales hasta el 10 de diciembre. Hasta entonces podría haber intentos de sancionar leyes que no le convienen al pueblo. Puede haber algo así como un tipo de asalto legal al bien público.
No es justo meter a todos en la misma bolsa. La forma de proceder de los Kirchner no debe empañar la actividad de gobernadores e intendentes peronistas, personas que han sabido cumplir con su deber y servir a sus comunidades. Aquí lo que cayó con los resultados de las últimas elecciones, es una hegemonía en el poder que arrasaba tanto con los códigos políticos como con los económicos y sociales.
¿A qué adjudicar la saludable reacción generalizada de las elecciones del domingo 28 de junio?. Primero y principal la gente aprende a diferenciar desde el lugar que ocupe en su vida rutinaria porque el argentino acumuló experiencias en los laberintos de la política.
Y, si quisiéramos profundizar podríamos ver -además- los rasgos de la formación del votante de varias generaciones coexistentes que cursaron una escuela pública de excelencia, hoy caída pero que hay que levantar urgentemente. Escuela pública que formó para saber, para vivir y para poder optar con inteligencia.
El congreso nacional ante una responsabilidad única. La caída del kirchnerismo demanda el tratamiento inmediato de algunas leyes, no es posible esperar hasta el 10 de diciembre cuando ingresen los recién electos.
Un aliciente. Algunas noticias dieron cuenta que se comenzó a delinear una nueva agenda legislativa y que tratarán de ponerle límites a Cristina Kirchner. Carlos Reutemann, Juan Carlos Romero y Adolfo Rodríguez Saá a quienes se llama "los rebeldes" del Senado. En tanto que Francisco de Narváez, Oscar Aguad (UCR), Adrián Pérez (Coalición Cívica) y Francisco Pinedo (PRO) harán lo propio en diputados.
Antes del ingreso de los nuevos diputados se debe tratar la delegación de facultades legislativas al Poder Ejecutivo.
Que esa nueva agenda legislativa sea elaborada sólo en beneficio del pueblo que termina de sufrir las incertidumbres generadas por el matrimonio Kirchner, lo cual no es poco. Así podrá comenzar una nueva etapa.
