Veamos hechos concretos: El índice anual de inflación aumentó del 27,6% en 2012 al 56,7% -el más alto del mundo- en 2013, según el Banco Central de Venezuela y llegó hasta el 57,3% en febrero pasado. La previsión de inflación anual del FMI calcula que el índice subirá al 75% a fin de año. La economía venezolana creció sólo 0,7% en 2013 -el más bajo de Latinoamérica- y se calcula que se contraerá un 0,5% en 2014, el peor desempeño latinoamericano según el Banco Mundial.

La escasez de alimentos subió del 15,9% en 2012 al 35,2% en 2013, dice un estudio de Datanalisis del 17 de marzo. En los primeros dos meses de 2014, la escasez de alimentos llegó al 47,7% en rubros esenciales como leche, queso, harina, azúcar, carne, pollo, papel higiénico y otros productos con controles de precio del gobierno.

El índice de homicidios de Venezuela aumentó de 73 muertes por cada 100.000 habitantes en 2012 hasta 79 muertes por cada 100.000 personas en 2013, según el Observatorio Venezolano de Violencia. Este grupo independiente estima que la tasa de homicidios se ha cuadruplicado desde hace 15 años cuando Hugo Chávez asumió la presidencia.

La violencia política ha dejado un saldo de 41 muertes y cientos de heridos desde que comenzaron las protestas estudiantiles el 12 de febrero. El gobierno de Maduro aumentó la represión, los arrestos arbitrarios, la censura a los medios y otras violaciones de las libertades básicas. Hubo una fuerza excesiva e ilegal contra los manifestantes, incluyendo golpizas a los detenidos y disparos contra multitudes de personas desarmadas, señala Human Rights Watch. Maduro también sacó del aire al canal internacional de Colombia NTN24, y amenaza con censurar Twitter y cerrar CNN.

Maduro dice que es víctima de una conspiración del "imperio” para asesinarlo, derrocar a su gobierno y apoderarse del petróleo venezolano, pero nunca ha dado pruebas concretas de la presunta conspiración de Washington. La oposición dice que Maduro, al igual que Chávez, inventan supuestas conspiraciones a diario para justificar sus abusos de poder.

Mi opinión: el mayor problema de Venezuela -clave para resolver su crisis política- es el tema no resuelto de la legitimidad de Maduro, que fue proclamado presidente por apenas un 1,4% del voto tras un cuestionado proceso electoral en 2013. Si las elecciones venezolanas hubieran sido más creíbles, gran parte del actual derramamiento de sangre podría haberse evitado.

Ahora, con la economía en ruinas, Maduro se encuentra en un aprieto. El FMI y los economistas coinciden en que ningún país puede mantener índices de inflación de más del 50% sin caer en la hiperinflación, o adoptar medidas de austeridad draconianas para bajar la inflación.

Por su propio bien, Maduro debería aprovechar el actual diálogo con la oposición -supervisado por el Vaticano y la Unasur- y crear un tribunal electoral neutral que sea creíble para todos los sectores para supervisar las próximas elecciones. Esa es la clave para devolverle a Venezuela un poco de paz social, y de esperanza.