La quebrada de Zonda siempre cautivó al hombre. Desde la presencia de los huarpes, los conquistadores españoles que la llamaron "Sonda", los jesuitas que se asentaron en la hacienda Puyuta en las inmediaciones de la quebrada. Sin dudas, este espacio combina una serie de atractivos como el colorido de sus sierras de cumbres redondeadas, la presencia del arroyo Estero de Zonda, su vegetación en las márgenes de este cuerpo de agua y en las serranías bajas. Así, poco a poco el hombre fue conociendo este ámbito. Comprendió lo estratégico que era transitar por este paso encajonado que concedía ahorrar horas de viajes. Hasta principios del siglo XX, constituía uno de los pasos obligados si se pretendía viajar en dirección oeste a Calingasta o Chile. El viajero que venía de la ciudad hacía una parada en La Bebida o en Marquesado para luego detenerse en la quebrada misma. Era la segunda posta antes de continuar el viaje a Puesto Córdoba y Maradona. Esta breve reseña nos permite conocer la riqueza histórica y geográfica de este ámbito.

Monumento campestre

A principios del siglo XX, un foráneo enamorado de San Juan, se refirió a este ámbito. "Se me ocurrió, pues, que así como Santiago de Chile tiene su cerro de Santa Lucía y Buenos Aires su Palermo, San Juan podría tener su Parque de Zonda, para recreo y beneficio, no sólo de los habitantes de esta benemérita ciudad, sino también de los forasteros (...). La naturaleza nos ha dado en la Quebrada, atrayente y cercana, una preciosa base. Falta ahora levantar sobre ella el monumento de campestre belleza a que esa base paréceme se presta admirablemente, máxime. Me imagino, asimismo, el estero surtiendo, a trechos, azules laguitos y sobre el estero y sus derivados, numerosos puentes rústicos. Un camino de montaña, tal como el que forma parte del carril nacional a Calingasta, podría flanquear el cerro a un lado u otro de la quebrada, con la anchura suficiente para que dos vehículos pudieran cruzarse sin chocar. ¡Son tan pintorescos y nuevos para nosotros esos caminos de montaña!". José Chirapozu (1924). Páginas Sanjuaninas, 209.


¿Pero quién era este visionario? La respuesta la otorgó César H. Guerrero (1982). Las ideas Filosóficas en San Juan, 59. "José Chirapozu, venido a nuestra provincia desde el Uruguay, se radicó presto aquí, formando su hogar con una mujer sanjuanina". Este enriquecedor esbozo de Chirapozu, en parte se concretó en la gobernación de Federico Cantoni. El uruguayo reconoció ser en parte suya la idea de crear un parque en Zonda, mientras la otra parte se la atribuyó justamente a Domingo F. Sarmiento, que llegó al mismo objetivo en 1874 con la creación del Parque Tres de Febrero.


No obstante entre 1910 hasta 1940, hubo en San Juan, otros hombres que compartieron la idea de Chirapozu, como el Coronel Carlos Sarmiento, Gobernador de San Juan entre los años 1908 a 1911, quien materializó la obra del Parque de Mayo. Aunque no era en la quebrada en sí, pero creó el primer parque en la provincia y este mandó a construir un bello puente semicircular sobre el arroyo Estero de Zonda, único en la provincia. Otro de ellos fue el prestigioso Dr. Ventura Lloveras. "El Cerro de Zonda con su Quebrada y su Estero, y parte de la Meseta de la Bebida debía convertirse en parque que se llamará Parque Sarmiento, en donde se colocara los monumentos al Zonda y al prócer. Este se emplazaría en donde escribió la célebre frase de Fortuol y están escritas en francés y castellano". Ventura Lloveras. (1939) El Viento Zonda y su influencia en la provincia de San Juan, 59 y 60. 


El doctor Lloveras pretendía que el parque comenzara desde La Bebida y que se levantara unos monumentos al viento Zonda y a Sarmiento, además que llevara el nombre del ex presidente sanjuanino. El abuelo materno de Domingo, Cornelio Albarracín, era dueño de la mitad del valle de Zonda y seguro que toda la familia veraneó en el arroyo. Más adelante en el tiempo, Domingo, en una carta, dejaba apuntado su proyecto para la quebrada. "Lima, enero 20 de 1865. Señora Da. Bienvenida Sarmiento. Espero que te restablezcas y diviertas en los baños de Zonda. Yo me iré luego a los de Chorrillos, pueblo de baños que nos hacen recordar a mí y a Mitre, los de Zonda, menos las casas que aquí llaman ranchos, y son palacios. Si tu prestaras locales a tus amigos para construirse ranchos en Zonda, cuidando de que formen calles anchas, con dirección al baño, más tarde podrías vender locales, y cuando así no fuera tu casita serviría de base a la formación de un pueblito de casas de baño que puedan arrendarse". Epistolario de Domingo F. Sarmiento. Cartas familiares (2001), 26.


La correspondencia fue remitida desde Lima a su hermana. Domingo se hallaba en Perú porque fue designado por el presidente Mitre en un misión diplomática ante las cancillerías de Chile y Perú, y ser partícipe del Congreso Americano entre los años 1864-1865. En esas líneas, le informaba sobre su visita a los famosos baños de Chorrillos, y rememoraba los baños de Zonda, curiosamente visitados por Mitre. Domingo le sugería a su hermana proyectar un balneario en la quebrada, urbanizarla, con calles amplias y casas que luego puedan ser alquiladas. Siempre estuvo presente en el Maestro de América la idea de transformar el espacio dentro de un proceso civilizatorio.

La idea de Chirapozu

"Finalmente, yo no me propongo redactar un anteproyecto, sino simplemente dar publicidad a una idea que, a buen seguro, no es sólo mía. Se me figura que Palermo (en Buenos Aires) se hizo, más que por nada, porque hubo 'un Sarmiento' con la voluntad necesaria para iniciarlo. Pero aunque la idea que apunto sea, por hoy, absolutamente utópica, eso no puede impedir que la estampe aquí. Los que soñamos con el Parque de Zonda nos daríamos por bien servidos sólo con que, a partir de hoy, naciera en los habitantes de esta ciudad la preocupación de aquella obra". José Chirapozu (1924). Op. cit.:210. 

Por Iván Hidalgo Durán
Licenciado en Geografía