Corrían los primeros días de marzo y una noticia sacudía el escenario político y jurídico del país. El Presidente Macri habilitaba el debate parlamentario para la legalización del aborto, dando libertad de acción a sus legisladores. De esa manera, el oficialismo puso en agenda un tema que nunca propuso a la ciudadanía. Pero parece haber abdicado del tan declamado objetivo que enarboló en campaña: gobernar para unificar a los argentinos.
Efectivamente, el avance legislativo del proyecto de aborto libre profundiza una de las grietas más preocupantes: la brecha entre Buenos Aires y las provincias. De convertirse en ley será una norma con escasa legitimidad social, ya que se habrá dado a espaldas del sentir y de las convicciones de miles de argentinos que habitan el interior del país. Dicho de otra manera: sí el Senado convalida este proyecto, se habrá asestado un duro golpe al sistema federal en la Argentina. Nuestro extenso país no se agota en Buenos Aires, ni las cosmovisiones de sus ciudadanos expresan acabadamente la diversidad cultural y social de la ciudadanía del interior del país. Por algo la misma Ley 26150 que crea el Programa Nacional de Educación Sexual en las escuelas, establece la necesidad de implementar contenidos que respetan la diversidad sociocultural de cada provincia (art.8)
En este punto es conveniente recordar que el federalismo, más que forma de gobierno adoptada por la Constitución Nacional (Art.1º), es una forma de ser del Estado. Supone "una relación entre el poder y el territorio en la cual aquél -en principio- se descentraliza políticamente con base física o geográfica” (Bazan,-https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0718-52002013000100003).
"El avance legislativo del proyecto de aborto libre profundiza una de las grietas más preocupantes: la brecha entre Buenos Aires y las provincias.”
En este esquema federal, uno de los principios que ordena la relación entre Estado nacional y provincias, es el de participación y colaboración de éstas en las decisiones del gobierno federal. Esa participación se efectiviza en la Cámara de Senadores de la Nación. El Senado es por lo tanto, el órgano federal por excelencia, donde cada senador representa los intereses de su provincia.
Surge aquí un interrogante referido al tema que nos ocupa: ¿Cuántos de los Senadores que se pronuncian a favor de la legalización del aborto, representan el interés de sus provincias y el pensamiento de sus conciudadanos? Todos sabemos que ningún partido, excepto los de izquierda, coherentes con su historia y sus ideas, propuso a la ciudadanía la legalización del aborto.
Cabe entonces una primera conclusión: de convertirse en ley este proyecto carecerá de legitimidad social. Esta legitimidad no se logra con marchas multitudinarias a favor del aborto concentradas en la ciudad de Buenos Aires. Es cierto que expresan una posición que debe ser respetada y escuchada, pero no representan la posición mayoritaria de los ciudadanos de las provincias. ¿Cómo saldar entonces, esta deuda con el federalismo? He aquí algunas propuestas:
1- Federalizar el debate con audiencias públicas en las provincias, generando un espacio plural donde todas las voces puedan ser escuchadas. Nuestra provincia recientemente, ha dado muestras del rechazo de la mayoría de los profesionales de la salud a una ley que legalice el aborto. Nuestra historia jurídica es contundente: San Juan es una provincia que defiende y promueve las dos vidas, la de la madre y la del hijo por nacer.
2- Y para un futuro inmediato, los ciudadanos debemos exigir a todos los candidatos a cargos electivos que expresen públicamente su posición frente a temas tan delicados. El voto es nuestra voz en la democracia, pero no es un cheque en blanco a favor de ningún diputado o senador de la nación.
Una última reflexión: deberemos aprender la lección y votar a conciencia para evitar en el futuro sorpresas como éstas, que constituyen una afrenta al federalismo argentino.
