
El ministro de Exteriores de Armenia, Ara Aivazián, asegura que el reconocimiento por parte del presidente de EEUU, Joe Biden, del genocidio armenio bajo el Imperio otomano, es un "toque de atención" al mundo democrático sobre el peligro de anteponer los intereses geopolíticos a los valores universales. Aivazián (Ereván, 1969), está al frente de la diplomacia del país caucasiano desde noviembre pasado. Aivazián, quien recuerda que fue el exterminio entre 1915 y 1923 de un millón y medio de armenios el que acuñó a nivel internacional el concepto de genocidio y las bases legales para su prevención, destaca que el mensaje de la Casa Blanca del pasado 24 de abril también es una "señal de seguridad" para su país con vistas a futuras agresiones.
Reconocer frente a la geopolítica
La ardua lucha por la "verdad y la justicia histórica" comenzó hace "varias décadas" -Uruguay fue el primer país en reconocer el genocidio en 1965- y se convirtió en "una de las prioridades" de la política exterior de Armenia con su independencia de la Unión Soviética en 1991.
Con el de EEUU ya son treinta los países que han reconocido como genocidio la tragedia del este milenario pueblo. "La declaración de Biden, yo creo, va a ser un fuerte impulso para el reconocimiento de nuestra tragedia (…). Yo diría que es el momento de la verdad", asegura Aivazián.
Recuerda que la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio exige a los firmantes "reconocer, condenar y prevenir los genocidios". Con todo, admite que Ereván es consciente de que Armenia vive "en un mundo real que está dirigido por intereses" económicos, militares y geopolíticos, algo que quedó de manifiesto en el reciente conflicto armado en torno a Nagorno Karabaj, donde Azerbaiyán contó con el apoyo de Turquía. "El papa Francisco lo llamó silencio cómplice", apunta. Y al tiempo que admite que el suyo es un "pequeño país", advierte de que "el mundo sin Armenia será totalmente diferente", ya que pertenece a "la civilización común occidental". "Y si Europa no asegura su presencia aquí, mañana va a tener los mismos retos que ahora afrontamos nosotros", afirma.

Turquía, impunidad y expansionismo
Aunque destaca que el reconocimiento por parte de Turquía "nunca fue una precondición" para la normalización de las relaciones, subraya que "el legado más triste del genocidio armenio es su impunidad y el que los organizadores y perpetradores se escaparan de la justicia internacional".
"No se trata sólo del derecho a la verdad y a la justicia histórica, sino de que la impunidad siempre inspira nuevos crímenes de Estado", insiste.
Aivazián considera que el "expansionismo" turco de los últimos años demuestra que las "predicciones" armenias sobre la amenaza que supone Ankara para la paz y estabilidad regionales eran acertadas.
"Cabe recordar que Turquía jugó un papel muy negativo en varias regiones de su entorno, empezando por Irak, Siria y Libia. Y Turquía fue quien inspiró, organizó, planificó y participó directamente en la guerra contra el pueblo autóctono de Artsaj" (2020), nombre armenio de Nagorno Karabaj, sostiene.
Para Armenia la guerra fue "una lamentable revelación de que los intereses geopolíticos ensombrecen de vez en cuando los valores" y cuando esa "desproporción es enorme" ocurren guerras y tragedias de "pueblos enteros".
Derrota de las democracias
"Y, por supuesto, no es solamente una derrota militar de Armenia, se trata de la derrota de la democracia en general", asevera. Sostiene que la pandemia del coronavirus ha provocado la introversión de los países por sus consecuencias socieconómicas y que "los regímenes autocráticos como Turquía y Azerbaiyán y otros, son más eficientes a la hora de promover sus intereses estatales".
Crímenes de guerra en Karabaj
Aivazián denuncia los "crímenes de guerra" cometidos por el enemigo azerbaiyano durante los 44 días de guerra en el Karabaj y alude a "multitud de evidencias del trato inhumano y bárbaro" hacia los prisioneros de guerra y civiles capturados por Azerbaiyán.
Aivazián subraya que Turquía tiene el "segundo Ejército de la OTAN" por lo que la derrota en la guerra por el control del Karabaj era "inevitable", pero insiste en que el conflicto entre armenios y azerbaiyanos no es un contencioso "territorial", sino "una cuestión de prevenir otro exterminio".
Por Ignacio Ortega
Agencia EFE
