Dentro de los acontecimiento educativos más destacados que tuvieron lugar durante el año que acaba de transcurrir, la entrega del premio al "mejor maestro del mundo’, considerado el ‘Nobel de la Educación”, instituido por la Fundación Varkey, tuvo la particularidad de dejar establecida una serie de pautas básicas que deben regir la labor docente en cualquier parte del mundo y que por lo tanto son aplicable a nuestro país. Como ya se sabe, la distinción recayó en el maestro keniano Peter Tabichi, con una gran historia de esfuerzo en su afán por impartir educación en una de las zonas más remotas y atrasadas de Africa.
Lo importante de esta premiación, realizada en el magnífico hotel Atlantis The Palm de Dubái, en marzo pasado, ante la presencia de destacadas personalidades, líderes políticos de las principales naciones, expertos y especialistas en educación, es que quedó claro que sin educación difícilmente un país pueda llegar a ponerse a tono con las transformaciones del mundo actual. También se llegó a la conclusión de que a nivel gobierno hay políticas públicas que nunca llegan a implementarse, porque cada gobierno genera cambios pendulares de estrategias y que los sindicatos vinculados a la educación evitan cualquier cambio que altere el status quo, con cambios que puedan restarles poder a los sindicalistas que difícilmente hayan pisado un aula en las últimas décadas, sin saber qué significa el esfuerzo de tener un alumno a quien motivar, desarrollar y educar para el futuro. Sin duda son realidades que afectan a todo el mundo, pero que nos tocan de cerca a los argentinos.
Respecto de las carencias que existen en algunos lugares del mundo con relación a la tecnología, fundamentalmente en lo que se refiere al acceso a internet, el maestro Tabichi considera que las tecnologías facilitan la enseñanza y el aprendizaje, y que son un medio para un fin, pero no un fin en simismo. Es decir que nunca van a reemplazar a un maestro o profesor en el aula.
Sostiene que necesitamos a los maestros todo el tiempo y que en regiones como en la que él trabaja es muy difícil acceder a contenidos en línea para preparar una clase. Dice también que se ven obligados a usar los métodos tradicionales de enseñanza todo el tiempo, apelar a la improvisación y apoyarse en lo que haya disponible en el área, por eso integrar la tecnología y trabajar en red es uno de los mayores desafíos en gran parte del mundo.
Un concepto que estuvo dando vuelta durante toda la ceremonia fue el que señala que la ‘educación empondera a las sociedades”. Uno puede olvidarse de todo lo demás, pero de lo que nunca se puede olvidar es de la educación recibida. En cualquier tipo de discusión, en cualquier contexto, debe ser la base y el centro de todo.
Más allá de que es importante la inversión en educación, el ‘mejor maestro del mundo” considera que una mayor inversión no es la única solución a los problemas educativos que suelen plantearse en determinados establecimientos. Hay muchas formas a través de las cuales se alcanza la superación. Las inyecciones de presupuesto sirven para que los maestros se capaciten, permiten actualizar los sistemas educativos y pasar de la teoría a la práctica.
Pero, lo más importante es un cambio de actitud basado en que tanto maestros como estudiantes hagan foco en sacar lo mejor de cada uno, las potencialidades. Si a los chicos no los incentivamos en esta etapa, no llegarán a dar todo lo que tienen para dar. La gente se debe reunir, debe crear equipos y estudiar otra forma de mejorar la educación además de con dinero. Podés tener mucho, pero si no sabés invertirlo adecuadamente no se van a producir las reformas que pide el sector.
El premio
El Global Teacher Prize, o el premio al "mejor maestro del mundo”, es una distinción creada hace cinco años por el filántropo millonario indio Sunny Varkey, para reconocer a todos aquellos que ejercen la tarea de enseñar.
A Varkey le decían que distinguir a los docentes como si fueran actores de Hollywood iba en contra del espíritu de la educación, pero el insistió bajo la siguiente premisa: ¿Cómo es que a las estrellas de los realities de TV tienen más espacio en los medios de comunicación que las personas que realmente influyen en nuestros destinos? Así fue como instituyó el premio que otorga al ganador la suma de U$S 1 millón, que es entregado en una lujosa ceremonia por lo que se le da también el nombre del ‘Nobel de la educación”.
Mejor maestro
Peter Tabichi, es un padre franciscano de 37 años que se dedica a la docencia en una humilde escuelita, en la remota zona del valle del Rift en Kenia. Es maestro de Ciencias y Matemáticas y ha logrado importantes avances con sus alumnos. Las dificultades y métodos empleados para cumplir con sus objetivos fueron los que le otorgaron la posibilidad de ser elegido y premiado como ‘El mejor maestro del mundo”.
En julio del año pasado estuvo en la Argentina asistiendo en varias provincias a encuentros dentro del Programa de Liderazgo e Innovación Educativa.
