
En el marco del desarrollo de la Segunda Guerra Mundial no hubo ninguna acción militar específica orientada a terminar con la maquinaria de exterminio que los nazis y sus aliados habían desplegado en forma intensa sobre el pueblo judío en Europa. Las acciones de discriminación, intolerancia, traslados y de confiscación de bienes en el marco de una indiferencia generalizada; migró desde el inicio de 1942 en plan sistemático de exterminio de la comunidad judía.
El 27 de enero de 1945 las fuerzas del Ejército Rojo ingresaron al campo de exterminio más grande que construyeron los nazis durante la Segunda Guerra Mundial, Auschwitz-Birkenau, destinado a ejecutar la "Solución Final" del pueblo judío. Fue un ingreso camino hacia Berlín consolidando la dinámica militar que se desplegaba en Polonia, no una acción para terminar con la maquinaria de muerte que implicaba la dinámica de los campos de exterminio.
Las Naciones Unidas, por ello, en 2005 establecieron que el 27 de enero de cada año sea designado como el "Día Internacional de Conmemoración anual en Memoria de las Víctimas del Holocausto", mediante la Resolución 60/7 aprobada en la Asamblea General.
UNA VERGÜENZA PARA LA HUMANIDAD
Auschwitz-Birkenau, ubicado en territorio polaco, a 43 kilómetros al oeste de Cracovia, era un complejo integrado por tres grandes unidades principales y casi cuarenta campos subalternos. Es el campo de la muerte donde más de un millón de personas fueron asesinadas con el uso masivo del gas Zyklon B, mediante una política industrializada de muerte que combinaba trenes y cámaras de gas con sus correspondientes hornos crematorios, nos recuerda lo que el hombre es capaz de hacer con su prójimo cuando prospera el odio en un marco de indiferencia.
La Resolución 60/7, no sólo establece la fecha de recordación sino que también rechaza la negación del Holocausto, reconoce que durante el mismo fue exterminado un tercio del pueblo judío, a la vez que se dirige a los estados miembros que componen las Naciones Unidas para que elaboren programas educativos destinados a las futuras generaciones para que sepan lo que fue el Holocausto, que preserven los lugares históricos en los que funcionaron los campos de trabajo y exterminio como también condena las manifestaciones de intolerancia y discriminación por motivos religiosos y étnicos.
Desde la Sociedad Israelita de San Juan, este año donde recordamos además el 80¦ aniversario del levantamiento del Gueto de Varsovia, nos convocaremos en torno a la movilizadora obra realizada por el artista Mario Pérez, para trabajar en educación y memoria en el camino de construcción social que nos convoca a todos.
Por Leonardo Siere
Presidente de la Sociedad Israelita de Beneficencia de San Juan
