
Para saber sobre el por qué de la inflación en nuestro país, primero debemos entender la diferencia entre dinero orgánico e inorgánico, es que el segundo es emitido sin respaldo real. Esto significa que se ha incrementado la base monetaria, pero no la cantidad de bienes y servicios en la economía.
La emisión orgánica viene siempre de la mano de una mayor actividad productiva, es decir, responde a una necesidad del público de usar más dinero. Por lo tanto, no genera inflación. Sin embargo, la emisión inorgánica sí tiene como consecuencia un alza de precios.
Lo anterior se explica porque al expandirse la base monetaria, los consumidores tienen más recursos para gastar. Entonces, aumentan su demanda, en general, sobre todas las mercancías. Como consecuencia, si la oferta permanece igual, los precios tenderán a subir.
Otra forma de analizarlo es que, con la emisión inorgánica, existe más dinero persiguiendo la misma cantidad de bienes. Por ende, se asignan más billetes a cada producto.
La emisión de dinero orgánico. Supongamos que el Banco Central compra activos de refugio a nivel internacional como el oro o el dólar. Así, incrementa el nivel de sus reservas. Como segundo paso, la autoridad monetaria emite efectivo por un monto similar al de la primera operación. Es decir, si adquirió US$ 10 millones, podrá colocar su equivalente en pesos.
La emisión de dinero inorgánico comenzó tras el abandono del patrón oro. Así, los bancos centrales empezaron a fabricar billetes y monedas sin necesidad de respaldarlos con una parte de sus reservas. En este punto, vale recordar, que el dinero inorgánico también es conocido como dinero fiduciario debido a que su valor se sostiene sólo en la confianza de sus usuarios.
El dinero inorgánico se emite de diversas formas. Sin embargo, la más peligrosa quizás es la concesión de deuda al sector público. En este caso, la autoridad monetaria ofrece liquidez a entidades estatales a cambio de un compromiso de pago a futuro.
Si el gobierno abusa de la emisión inorgánica para financiar el gasto estatal, puede generar episodios de hiperinflación.
Los bancos centrales recurren a la emisión inorgánica usualmente cuando existe un déficit fiscal y, a su vez, es imposible elevar impuestos. De esa forma, los gobiernos "fabrican dinero" para cubrir sus necesidades de pagos.
Ahora, muchas personas se preguntan: "Si esto es real, ¿por qué Estados Unidos no tiene inflación como Argentina si emite tanto?". Vale decir que, si la demanda de dinero de circulación legal aumentara, la capacidad de emitir moneda para financiar el déficit también podría aumentar sin temer que repercuta directamente en precios. Esto es lo que sucede en Estados Unidos gracias a que no solamente los estadounidenses quieren tener dólares en su poder, el dólar como divisa cuenta con demanda global. Por el contrario, si ante un incremento de la base monetaria, la demanda real de dinero y la cantidad de bienes producidos en una economía se mantienen totalmente quietos y nadie quiere atesorar ese papel moneda, tarde o temprano la emisión excedente presionará sobre los precios e irremediablemente tendremos inflación.
Por Jorge Reinoso Rivera
Periodista
