Ante un mercado turístico exigente, se hace necesario contar con productos turísticos competitivos y esa competitividad debe dársela un “valor agregado” que lo haga diferente del mismo producto en cualquier otro destino.
Antiguamente cuando una persona pensaba en un destino turístico analizaba otros indicadores. Hoy los interrogantes han cambiado y sin duda un tema que antes no estaba en carpeta es el de la seguridad. Un turista analiza antes de decidir un destino, sobre la seguridad que espera encontrar en el mismo.
En los últimos años, el tema inseguridad se ha convertido en un problema global, del cual nuestro país y San Juan no son ajenos y ello se ha visto reflejado en el sector turismo.
Recordemos la reacción al espantoso atentado de las Torres Gemelas en EEUU, que llevó a la cancelación de reservas de vuelos no sólo hacia y desde ese país, sino también hacia cualquier destino: los viajeros internacionales decidieron quedarse en casa, lo que provocó pérdidas millonarias en los lugares de destino.
En los últimos años, la inseguridad en el turismo se ha convertido en un problema global, del cual nuestro país y San Juan no son ajenos.
La seguridad que se necesitaba entonces en el sector turismo, no difería de la que necesitaba cualquier ciudadano residente de un lugar: poder transitar con tranquilidad, que no le roben, ausencia de pandillas, que la infraestructura de esos servicios responda a ciertos niveles de calidad, etc.
Hoy lamentablemente hay que agregar otros conceptos: violaciones, muertes, y ahora el terrorismo. Los ejemplos de Barcelona, París, Rusia, etc. hablan por sí mismos. Es difícil remontar toda una campaña de promoción del destino cuando suceden hechos de violencia, que con el auge de las redes sociales e internet se saben en forma simultánea en todo el mundo.
Pero esto no es nuevo, este “lado oscuro” hace tiempo que viene creciendo, desde la eterna guerra en Medio Oriente, a la cual se agregó las revoluciones sociales de los países árabes.
Hay muchos más ejemplos que reflejan una situación que tampoco dejó afuera a nuestro país.
Argentina fue tradicionalmente un país con destinos seguros, habiendo constituido esa seguridad un “valor agregado”, que hasta que no lo perdimos no nos dimos cuenta de su importancia. La principal ciudad de Argentina, Buenos Aires, se ha convertido prácticamente en una ciudad sitiada por los continuos piquetes y cortes de calles, que dificultan muchísimo el desplazamiento. La famosa “grieta” política de la que tanto se habla, también impacta en el turismo. Hoy Buenos Aires, la cara del país hacia el exterior, es una ciudad convulsionada, con hechos de violencia que se vieron en todo el mundo.
¿Y en San Juan? La realidad también es preocupante. San Juan cambió, creció, con todo lo positivo y negativo que trae el progreso. Pero todavía estamos a tiempo, si nos comparamos con otros destinos nacionales, que se han transformado en los últimos tiempos en ciudades peligrosas.
Recordemos: “El turismo que nos beneficia a todos es una responsabilidad de todos”. Es imprescindible garantizar la seguridad como un valor básico de un destino turístico.
Si lo logramos, tendremos “el valor agregado” más codiciado del mundo.
