
Más allá de las elecciones en Brasil, la Organización de Estados Americanos (OEA) ha destacado una comisión de observadores a raíz de denuncias disparadas con motivo del proceso electoral que se gesto de cara a la renovación periódica de las autoridades políticas.
Y en tal ocasión ha sucedido una situación que vale la pena aludirla, pues, según la OEA se está en presencia de un fenómeno poco frecuente en el mundo y nunca ocurrido en Brasil y varios países de la región.
Ese fenómeno es el aturdimiento por fake news, es decir, una multiplicación por redes sociales de millones de noticias falsas a partir de una reproducción mediante mecanismos de automatización por manipulación ejercida mediante aglomeraciones de robots.
Y más allá del resultado de las elecciones políticas vale la pena el seguimiento de estas nuevas formas nocivas de influencia social, pues se trata de un fenómeno de expuesta incidencia negativa que ha logrado instalar una aversión enorme respecto de ciertos candidatos a través del dispositivo de aturdimiento digital.
Pero no solo ha ocurrido aislado este fenómeno anómalo digital, sino que en paralelismo se ha desplegado una campaña de acoso masivo y a la vez puntual de reporteros, incluidos periodistas pertenecientes a grandes medios de prensa como así también de gran tradición en Brasil.
El caso fake news y de violencia moral a periodistas excede lo que surja eventualmente de las urnas y será objeto de prosecución en la investigación procesal bajo protocolo de la OEA. En ese sentido la comisión de observadores está compuesta por la ex presidenta de Costa Rica Laura Chinchilla e integrada por calificadas trayectorias de personas en el mundo institucional continental.
Este caso de "falsacionismo popperiana inverso”, organizado por dinero de empresarios a gran escala combinado con el clima de violencia moral contra el periodismo, se concierta con el impacto incontrolado en sus efectos forjado a partir del abuso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación plasmada en redes sociales. En efecto se ha comprobado que, las poleas de transmisión son los tramos y puntos de las redes sociales, cuyos efectos de influencia se muestran muy amoralmente efectivos. Inclusive ha determinado a la justicia de Brasil, a que abra una investigación mediante el tribunal electoral competente. Pero los resultados de la justicia, aunque llegaran tarde, no obstante, serán procedentes igualmente por estar en presencia de un claro "leading case” que puede dejar alertas y prevenciones futuras sobre este inexplorado fenómeno de anomalía democrática y comunicacional.
Por el Dr. Mario Luna y Fabián Núñez
Expresidente y exasesor del Concejo Deliberante de Jáchal, respectivamente.
