Belgrano es la Patria y es la Bandera que nos identifica, nos representa y nos une ante el mundo entero. Es un hombre que labró su propia historia desde los desencuentros. Era abogado y fue militar; era pacifista y le tocó librar batallas; era poderoso económicamente y murió en la más sencilla pobreza.
Fue fiel a sus ideales y leal a sus más íntimas convicciones. Supo de todos los renunciamientos, pero en su cerebro magnífico alumbraron las ideas más revolucionarias. Por eso fue un hombre de Mayo y creador de nuestra enseña patria, que nos acompaña desde lo alto para señalarnos la grandeza de corazón de un patriota inusitadamente heroico, persuasivo y anónimo en las múltiples acciones benéficas que pensó para este suelo y que otros no ejecutaron.
Aunque la guerra lo tuvo como un prohombre, fue la educación su valor más alto porque su refinado espíritu supo de todas las excelencias intelectuales y como pensador sembró en surcos hostiles y rebeldes como la sublevación serena de su alma patriótica, que conoció el silencio cuando los Dominicos cerraron sus ojos en la soledad más injusta.
Manuel José Joaquín del Corazón de Jesús Belgrano González, vio la luz de su propio amanecer un 3 de Junio de 1770 en Buenos Aires; nacía así un batallador incansable, luchador por la verdad y el bien por los otros, hijo de familia Patricia, cuya abuela fundó el Colegio de Huérfanas de San Miguel. Su padre comerciante próspero, lo envió a estudiar a Europa donde se graduó en derecho en Salamanca y Valladolid; obteniendo medalla de oro a la joven edad de 18 años.
Dedicó especial atención a la economía política, fue el primer presidente de la Academia de Práctica Forense.
Se rodeó de la élite intelectual de Europa que recibía influencias francesas, por ello fue un liberal.
En su autobiografía expresa: "se apoderaron de mi las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad y solo veía tiranos en los que oponían a que el hombre, fuera donde fuese, no disfrutase de unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido, y aún las mismas sociedades habían acordado en su establecimiento directa o indirectamente…”
Impregnado del ideal emancipador participó del Cabildo abierto del 22 de Mayo. Su profunda fe religiosa lo acompañó durante toda la existencia; así lo testimonian numerosos historiadores, que resaltan las virtudes cristianas de Belgrano; su ferviente creencia, su mirada siempre en Dios y su vocación por la Virgen de Luján, patrona de nuestro país.
Cuando hizo jurar la bandera en 1812 Belgrano expresó: "soldados, hijos dignos de la Patria, dos años a que, por vez primera, resonó en estas regiones el eco de la libertad y el continúa propagándose hasta por lo más recóndito de los Andes, pues que no es obra de los hombres, sino del Dios omnipotente, que permitió a los americanos que se nos presentase la ocasión de entrar al goce de nuestros derechos. Ea, pues, soldados de la Patria; no olvides jamás que nuestra obra es de Dios; que él nos ha concedido esta bandera, que nos manda que la sostengamos… Jurad conmigo ejecutarlo así y en prueba de ello repetid: ¡Viva la Patria!”
Murió un 20 de junio de 1820 en Buenos Aires, el convulsionado día de los tres gobernadores; su fallecimiento pasó casi inadvertido.
Las paredes de su casa paterna lo contemplaron por última vez, vestido con el hábito dominico y luego fue trasladado al convento de Santo Domingo.
Los colores de su bandera lo cubrieron como un símbolo imperceptible, tan frágil y tan fuerte como su propia vida que queda como testimonio de luz para todos los argentinos.
