"Hay caminos que nos permiten embelesarnos de naturaleza, colores, aromas, donde una puesta de sol, o una luna en su inmensidad nos llenan el alma…".

 

Los caminos designan toda vía de comunicación entre dos puntos y se utilizan para el desplazamiento de hombres y vehículos. Son los que conectan a través de accesos a diferentes propiedades. Hay autovías, autopistas que no pueden tener cruces al mismo nivel. Hay rutas que nos llevan a poder conocer otras ciudades, otras culturas, acercamos distancias para conocer otras personas o abrazarnos con seres queridos. Hay rutas nuevas, con asfalto brillante y liso con sus líneas blancas y amarillas serpenteando como cintas brillantes y otras olvidadas en el tiempo que no nos dejan relajarnos de tanto evadir baches. Hay caminos de tierra, escondidos, sin señales, que si nos animamos a recorrer, a veces nos llevan a descubrir lugares maravillosos y desconocidos para la mayoría, y están los caminos conocidos, esos que nos sabemos de memoria a costa de recorrerlos cada día.

Hay caminos que nos permiten embelesarnos de naturaleza, colores, aromas, donde una puesta de sol, o una luna en su inmensidad nos llenan el alma y nos hacen respirar profundo y otros que nos muestran el concreto frío de las grandes urbes completos de vehículos hasta el último centímetro.

Camino de Santiago

Por otra parte, se conoce como camino al recorrido que siguen o siguieron ciertas personas o culturas. En este contexto, por citar algunos ejemplos, el denominado Camino de Santiago identifica un itinerario que permite a miles de peregrinos y turistas dirigirse a Santiago de Compostela, una ciudad que visitan con el fin de venerar los restos del apóstol Santiago el Mayor.

El sistema de vías que construyeron los incas se conoce como Caminos del Inca. Se trata de senderos que convergen en la ciudad peruana de Cuzco y que fueron utilizados para unirla con Bolivia, Chile y Argentina.

La noción de camino también es importante en la literatura y en la cultura. "El camino" es una novela del español Miguel Delibes publicada en 1950 entre tantos otros títulos y autores. 

Pero las preguntas surgen si pensamos cómo saber si lo estamos transitando, cuáles son sus características y si realmente existe una sola versión de ese buen camino.

Las corrientes de pensamiento, al parecer, suelen representarse gráficamente con ubicaciones dentro de una gran ruta, con direcciones e inclinaciones: la derecha y la izquierda son un claro ejemplo. Si bien se pueden entender como diferentes puntos de vista que plantean modelos de vida incompatibles, estas etiquetas suelen denotar mucho desprecio cuando las utiliza un integrante de un grupo para hablar del otro.

Hay caminos para todo. Pero además de los que podemos recorrer en forma tangible sumando kilómetros están los caminos internos, los de cada uno, los que nos llevan a vivir de una u otra manera. El concepto de "seguir un camino" deja tal vez al descubierto un cierto comportamiento moral, una orientación o un medio para conseguir algo. En definitiva, todo en la vida es un camino. En su diario recorrido, lo que para unos es el mejor para otros no lo es. A veces hasta sentimos haber extraviado el camino. Por eso, depende de cada uno de nosotros decidir que lo transitado nos haga bien a nosotros mismos, a quienes amamos y a la sociedad toda y aseverar el canto de Serrat: "Caminante son tus huellas/ el camino y nada más/ caminante no hay camino/ se hace camino al andar".

 

Por Silvina Atencio
Escritora