Rosario vive desde hace tiempo una violencia descomunal provocada por grandes bandas de narcotraficantes y como de otras más pequeñas que se dedican al narcomenudeo. La violencia extrema no tiene límites. Como si fuera una pesadilla que antes se veía por televisión, sobre lo que sucedía en Colombia o México, ahora, Argentina está padeciendo lo mismo, en especial la ciudad donde el General Manuel Belgrano creó la bandera nacional. Las causas son varias. Pero, lo que más duele e indigna es el asesinato de niños a sangre fría. Desde 2013, año en que se inició el ciclo de guerra entre bandas, en Rosario fueron asesinados 192 niños y menores, según datos del Ministerio Público de la Acusación, de Santa Fe. El último caso ocurrió hace un par de días. En ese sentido, el fiscal que investiga la balacera en la que fue asesinado Máximo Jerez (11) y resultaron heridos sus tres primos de 2, 13 y 14 años, confirmó en las últimas horas la detención de tres hombres que, según la principal hipótesis, fueron quienes efectuaron los disparos cuando quisieron atentar contra un sindicado narco del barrio "Los Pumitas", detenido en las últimas horas, mientras los vecinos destruían y saqueaban su vivienda.

TRES SOSPECHOSOS DETENIDOS

"Hay tres personas detenidas", dijo esta mañana el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos de Rosario a cargo de la causa, Adrián Spelta, quien detalló que los apresados serían quienes dispararon hacia los chicos cuando pretendían atacar a Carlos Villazón, apodado "El Salteño". "La persona que ayer fue sindicada por los vecinos y aprehendida por personal policial responde o es la cabeza de una de las bandas y hacia ella dirigieron el ataque otras bandas, en principio por una cuestión territorial o por venganza", dijo Spelta, tras asegurar que el trasfondo del enfrentamiento está ligado al narcotráfico. "Los responsables (del crimen de Máximo) serían integrantes de la banda contraria", añadió el fiscal. 

"Cada uno responde a bandas mucho más grandes y funcionan como una especie de franquicia en los barrios", agregó Spelta. Tras el velatorio e inhumación de los restos de Máximo Jerez, numerosos vecinos atacaron a pedradas y derribaron las paredes de la casa del sindicado narco Villazón, donde -aseguraron- funcionaba un búnker de drogas.

Desde 2013, año en que se inició el ciclo de guerra entre bandas, en Rosario fueron asesinados 192 niños y menores, según datos del Ministerio Público de la Acusación, de Santa Fe. 

DESTRUYERON UN BÚNKER

Los incidentes se iniciaron cerca de las 13, cuando los vecinos comenzaron a agolparse frente a la vivienda ubicada en la calle Cabal bis al 1300, del barrio "Los Pumas", donde denunciaron que funcionaba un búnker. Entre los manifestantes se hallaban el padre de Máximo, otros familiares, amigos y vecinos, quienes comenzaron a atacar el frente de la casa precaria, desde la cual, antes de ser detenidos, el sospechoso y sus familiares subieron a una terraza y respondieron con botellazos hacia los manifestantes, por lo que el desorden fue en aumento.

Varios grupos de policías especiales llegaron pocos minutos más tarde y lograron detener a Villazón, a dos de sus hijos y a otros familiares que se hallaban dentro de la vivienda, mientras disparaban balas de goma contra los vecinos para dispersarlos.

En cierto momento, cuando la policía se llevó a todos los detenidos, la casa era derrumbada, los vecinos aplaudían y "marcaban" otras casas que consideraban que eran utilizadas como kioscos de drogas, que también fueron atacadas e incendiadas.

 

Por Agencia Télam y Redacción
DIARIO DE CUYO