El ex primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ganó las elecciones en Israel, con su partido Likud, tras el 80% de los votos escrutados.

 

El ex primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ganó ayer martes las elecciones en Israel, con su partido Likud como el más votado, según los resultados provisionales, y podrá volver al poder. El bloque de formaciones derechistas y religiosas que lo apoyan sumarían suficientes diputados para formar un Gobierno, gracias al ascenso de la extrema derecha antiárabe, que se coloca como tercera fuerza en la Knéset (Parlamento).

Con el 80% de los votos escrutados, el Likud sería primera fuerza con unos 31 asientos, y el bloque que lo apoya tendría una amplia mayoría de 65 escaños, cuatro por encima de la mayoría (la Knéset está formada por 120 diputados). Netanyahu cuenta con el apoyo de los ultraderechistas de Sionismo Religioso (14 escaños) y de las dos formaciones ultraortodoxas, Shas (12) y Judaismo Unido de la Tora (8). 

El bloque que lidera el actual primer ministro en funciones, Yair Lapid, se quedaría con 50 escaños, aunque esto podría cambiar a medida que avance el escrutinio. Los resultados definitivos no se conocerán hasta el viernes.

NETANYAHU REGRESA TRAS 18 MESES FUERA DEL PODER

Netanyahu celebró estar "al borde de una gran victoria", pero pidió cautela a sus seguidores, porque las cifras aún no son definitivas.

"Hoy recibimos una increíble expresión de apoyo (…). Estamos al borde de una gran victoria", indicó el líder de Likud en su intervención ante los militantes y seguidores en la sede electoral del partido en Jerusalén. Los asistentes lo interrumpieron con gritos de "Bibi (el apelativo de Netanyahu), rey de Israel".

"La gente quiere otra cosa -dijo Netanyahu- Quieren seguridad. Quieren fortaleza, no debilidad, quieren sabiduría diplomática, pero con firmeza".

Tras ocupar durante 12 años el puesto de primer ministro, el mandato más largo en la historia del país, Netanyahu fue desalojado por una coalición de partidos en junio de 2021, mientras era procesado por corrupción.

 LA ULTRADERECHA ANTIÁRABE SE ERIGE COMO TERCERA FUERZA

Sionismo Religioso se confirma como la tercera fuerza, y se postula como actor clave para dar la llave de gobierno a Netanyahu.

La coalición ha pasado de 6 a 14 escaños, y sus dirigentes ya han adelantado que piensan exigir ministerios de peso (Defensa, Justicia, o Seguridad Pública) en las negociaciones para conformar gobierno con Netanyahu.

El bloque de Sionismo Religioso aúna a tres partidos de ultraderecha, con posiciones abiertamente racistas, antiárabes y homófobas, y que se inspira en los textos bíblicos para justificar una colonización total de los territorios ocupados palestinos. Sus líderes son Bezalel Smotrich e Itamar Ben Gvir. Este último es un supremacista judío ex miembro de KAJ, un grupo extremista que aparece en la lista de organizaciones terroristas de Israel y Estados Unidos. Ambos son colonos que viven en asentamientos en Cisjordania ocupada.

"Me dirijo a todos los que no votaron por mí. Somos hermanos", ha señalado en un tono conciliador anoche Ben Gvir tras conocerse los resultados preliminares, mientras sus seguidores cantaban "Muerte al árabe", habitual en los mitines y eventos de su partido, Poder Judío.

"Estamos haciendo historia (…) Ahora esperamos pacientemente los resultados finales para establecer un gobierno nacionalista de derecha, judío y sionista", afirmó Smotrich.

LAPID PIDIÓ PRUDENIA

El aún primer ministro, Yair Lapid, pidió prudencia y paciencia a sus seguidores hasta que termine el recuento.

"Esta noche se prolonga durante dos días. Hasta que no se cuente el último de los votos. Nada está terminado ni cerrado. Esperaremos, aunque no tengamos paciencia, los datos finales", declaró en la sede de su partido, Yesh Atid. 

El bando que se opone al retorno de Netanyahu está formado por una amalgama de partidos de todo el arco ideológico aglutinados en torno a su animadversión a Bibi.

El partido centrista de Lapid seguiría como segunda fuerza en el Parlamento y primera de este bloque con 24 escaños. El centro-derecha de Unidad Nacional cae a 12; por detrás, el ultraderechista laico Israel Nuestro Hogar y la Lista Árabe Unida (Ra"am) obtienen 5 cada uno y el Partido Laborista cae a 4, el peor resultado de su historia. 

Por debajo del umbral del 3,25% necesario para obtener representación parlamentaria se encuentran la formación de izquierda pacifista Meretz y el partido árabe Balad. Mientras, el izquierdista Frente Democrático (Hadash Ta"al), que no ha apoyado hasta ahora a ningún bloque, obtiene 5 diputados. 

La confirmación de la victoria de Netanyahu, cuya tendencia se mantiene al cierre de esta edición, será mañana viernes.

 

  • Alta participación

A pesar de la fatiga del electorado, que ha votado cinco veces en menos de cuatro años, la participación fue excepcionalmente elevada, del 71,3%, la más alta desde 2015.

En las horas posteriores al cierre de colegios electorales, Netanyahu denunció un supuesto fraude a manos del partido árabe Balad, a cuyos simpatizantes acusó de "graves incidentes de violencia contra los inspectores de los colegios electorales e intentos de falsificar los resultados electorales en las zonas árabes". La autoridad electoral afirmó que no se produjo ningún fraude.

La seguridad en las calles y el aumento de los precios ha encabezado la lista de las preocupaciones de los votantes en una campaña que comenzó semanas después de violentos ataques cruzados entre Israel y la Yihad Islámica Palestina en agosto, y que se ha desarrollado de manera paralela a las redadas del Ejército israelí en los territorios ocupados, que se han saldado con varios muertos. 

 

Por Agencias EFE, Reuters, rtve.es y Redacción DIARIO DE CUYO