En nuestra Fiesta del Sol, que hace muchos años es la que nos representa a los sanjuaninos, y que en los últimos tiempos con excepción de algunas, su temática no corresponde al sentido de la dicha Fiesta, ya que la misma se realiza en base a un argumento elaborado por alguien que creo no nos conoce, es necesario hacer algunas reflexiones.
Hace alrededor de unos quince años estos espectáculos fueron con temáticas nuestras que nos representaban culturalmente, pero poco a poco, dentro de la última década la temática en algunas ocasiones no fueron tales, ya que no mostraban nuestra imagen con las características de nuestra provincia, como lo fue el anterior de la que hice en su momento crítica de la misma, fuera de lo que deben simbolizar éstas en las que se celebra lo transcurrido en el año, o una celebración especial de acuerdo a una temática local, como se hace en otras provincias, por ejemplo en la Fiesta de la Vendimia en Mendoza.
Algo que siempre comento es el de la canción ‘Estrella de los Andes”, también dispuesta en estos diez años, y no por que no sea una bella canción y muy bien interpretada, sino porque no corresponde a ésta fiesta que adoramos al Sol y no la Estrella de los Andes, ni es el Himno de San Juan que teníamos.
Este año fui muy entusiasmada, porque el tema era verdaderamente representativo de los sanjuaninos por la participación que tuvo nuestro pueblo para la gestión de la Independencia Nacional.
¡Oh! Sorpresa, el título estuvo, los participantes verdaderamente excelentes en todo sentido, un trabajo impecable en base a una dedicación en su preparación, me los imagino ensayando en el Zonda con los calores que hemos estado soportando durante el mes de febrero.
Pero, lamentablemente, en mi mínima comprensión de lo que a veces en un teatro musical se presenta, me sentí más que molesta en varios de los cuadros (pienso que se denominan así) que fueron representados. Estábamos asistiendo a una fiesta de celebración, porque históricamente todos conocemos como se logró la Independencia y presentar allí frente al público el fusilamiento de un pueblo, la quema de libros, que en aquellas épocas no consta en la historia, fue sorprendente.
Además los poderosos llegando en autos lujosos reclamando el trabajo que habían pagado. No era la fiesta para presentar a éstos mostrando su prepotencia para la realización del trabajo a llevar a cabo por un pintor.
Y al finalizar, el baile en que los hombres llevaban pañuelos rojos o gorros en sus cabezas, no se veía bien, yo pregunto si eran la representación del Gorro Frigio del Escudo Nacional o los pañuelos de los federales de Rosas, ya que si fue esto último, malo, malo, en la tierra de Domingo Faustino Sarmiento.
Esa mezcla de contenidos que hilando fino o grueso tenían una intención que personalmente y otras personas con quienes he comentado sobre la forma de presentar la temática, salieron bastantes molestos ya que asistimos a una Fiesta del Sol en la que se festejaba el Bicentenario de la Independencia y darnos ese golpe sin sentido que arruinó el entusiasmo de muchos de los presentes a dicho evento, sumando al final con la escenografía fantástica con el Escudo Nacional.
Que nos pusimos de pié para entonar fervorosamente el Himno Nacional Argentino agitando las banderitas que nos obsequiaron a la entrada y no poder cantar por que la versión era la de Charly García, más lamentable. Por lo que yo consulto, ¿en qué país del mundo se ha cambiado el ritmo de su Himno y más en un acto público y de finalidad patriótica?
Por otra parte y pasando a comentar al Carrusel, me da la impresión que aún nos quedan los carnavales como motivación, olvidando el motivo del carrusel de las reinas. La comparsas eran carnavalescas y pocos carros con alegorías al sol. Y alguno con frases de origen político. A los sanjuaninos nos falta ser más sanjuaninos, y con menos intereses personales.
No sé cuánto le ha costado a los sanjuaninos esta fiesta, además de la entrada que todos pagamos, o mejor dicho casi todos los que pagamos. Pero no es por dinero, sino por la desilusión de haber asistido a una fiesta que esperamos con entusiasmo y nos golpea tan fuerte negativamente. Quisiera haber interpretado mal todo lo que vi, sinceramente.

