
Seguramente usted, como yo, como todo el mundo, se habrá preguntado qué habrá en la cabeza de ciertos líderes, en apariencia reflexivos, amables y hasta democráticos, que de pronto devienen en autoritarios, despiadados, y pueden derivar en criminales, que no trepidan en destruir pueblos y vidas humanas con tal de materializar sus delirios. Creíamos que eran cosa del pasado, pero hoy están plena, y dolorosamente, vigentes. A lo mejor, en lo que sigue, haya un hilo para encontrar la respuesta.
Un anciano le dice a un niño, tratando de instruirlo, que dentro de él conviven dos lobos. "Uno es bueno, generoso, humilde, solidario. El otro es malo, agresivo, rencoroso, se cree superior a todos y es egoísta". ¿Cuál vencerá?, pregunta el niño con preocupación. "El que tu alimentes", le responde el adulto.
Esta fábula cherokee (tribu india del norte de América), es adoptada por el escritor italiano Luigi Zoja, para el desarrollo temático de un libro de reciente aparición, que tituló "La paranoia, la locura que hace la historia". No es un tratado de siquiatría sobre la paranoia, sino que procura revelar cómo individuos que padecen esta enfermedad mental, son capaces de transformar, para mal, la historia de las naciones.
"LOCURA LÚCIDA"
Así, la paranoia toma la condición de ser una "locura lúcida", que impulsa al individuo que la padece a convencer a otros de sus delirios y acometer las peores acciones contra terceros. Siempre hay un culpable a quien achacar el propio sufrimiento.
Son seres que, obrando inteligentemente, aún en el delirio que padecen, se las arreglan para trascender socialmente. Ocupan puestos decisivos en la sociedad y desde ese lugar alimentan el "lobo malo" de sus seguidores con sus sentimientos de frustración, envidia y resentimiento hacia aquellos que no están en la misma línea de pensamiento. Por lo tanto se los debe combatir, bloquear, anularles su posibilidad de comunicación, y lograr así su máxima aspiración: el pensamiento único, y uniforme. Por lo tanto, el partido único, en un régimen totalitario, significa la anulación progresiva de las libertades individuales.
La desconfianza hacia esos terceros, es el motor de sus acciones. Procura controlarlos y, en caso de duda, aniquilarlos. Por lo tanto necesitan construir un poder absoluto, alimentando sentimientos nacionalistas, racistas y una interpretación unívoca de la historia, como argumento para aplicar sus políticas.

FANATISMO CIEGO
De ahí a fanatizarse, convencidos de la capacidad transformadora de sus ideas, existe solo un paso. Es poco menos que religioso el movimiento de masas que generan. De modo que el que esté en contra, es un hereje. Son seres incapaces de tener una mirada interior, están obsesionados con su idea y tienen la certeza granítica de que todos los males son culpa de terceros.
En el desarrollo de sus planes, se deshecha todo sentido ético o moral, y el momento culminante llega cuando esa determinación delirante pasa de lo individual a lo colectivo.
Hitler llegó al poder mediante las urnas. Eso lo legitimó y después supo llegar a las masas con un discurso opresivo hacia los países vecinos, en quienes desconfiaba y sentía delirios de persecución. Se mezclaron también aspectos racistas, de credos, históricos y geográficos, que habrían justificado su accionar aterrador sobre las comunidades invadidas. Tal cual está ocurriendo en Ucrania, guiados los rusos por su propio enano paranoico, Vladimir Putin.
PARANOIA COLECTIVA
Luigi Zoja presenta así un innovador y a la vez aterrador análisis sobre la paranoia colectiva. Ocurre que el paranoico líder, sabe cómo conmover al paranoico oculto que anida en cada uno de sus seguidores. Sabe cómo llegar y cargarlos de su mismo odio, resentimiento y deseos de venganza.
El autor encuentra una gran analogía entre este proceso paranoico con algunas manifestaciones de la cultura popular moderna, y el abandono de la reflexión crítica sobre los problemas individuales y colectivos de la sociedad. El libro permite descubrir como hombres de la talla de Hitler y Stalin alcanzaron el éxito, por su habilidad para despertar esa condición escondida en quienes comulgaban con ellos. Y usted, puede trasladar esa condición al conductor que más se le parezca. Algunos, en América Latina, son fáciles de identificar.
Finalmente, el libro de Zoja nos interpela y a su vez nos invita a una mirada introspectiva sobre nosotros mismos. ¿Habremos alimentado al lobo bueno o al lobo malo? El final feliz sería que, identificado ese padecimiento, estaremos en condiciones de corregir la conducta, y de integrarnos sin tropiezos al complejo social al que pertenecemos. La esperanza, como se dice, es lo último que se pierde.
- Paranoia en el poder
Para escalar en la consideración social, suelen ser convincentes y a hasta se rodean de un halo carismático. Luego, la interpretación del mundo, como ellos piensan debe ser, lo distribuyen entre sus seguidores, que suelen elevarlo a la categoría de seres providenciales.
Por Orlando Navarro
Periodista
