Por la permisividad que se observa, las consecuencias de este flagelo que es la pornografía y violencia en las redes sociales como en medios de comunicación, no han llegado al punto más angustiante y urgente. El análisis está tomando carriles ideológicos. Defender a la mujer de la agresión del varón está muy bien, pero limitarse a esto, es propio de una visión reducida del problema. La autoridad civil municipal, provincial, nacional e internacional no puede desentenderse. Dar rienda suelta al "amor líquido", término acuñado por el sociólogo polaco Zygmunt Bauman. El papa Benedicto XVI lo primero que hizo en su pontificado fue poner claridad al significado del término "amor" en la encíclica "Dios es Amor", palabra que en nuestro castellano es equívoca. Hasta llegar a confundirla con la brutalidad humana, a la cual ni los animales se atreverían. Hay profesionales que tratan de minimizar el asunto. "Lo mira la mayoría". "¿En qué mundo vivís?". "Sos anacrónico". "Ya son grandes". "No los afecta". Como si a los femicidios no los realizaran los adultos.
El caldo cultural está a punto caramelo. El motor es una demanda que alimenta el negocio.
Degradación humana
Las imágenes pornográficas reducen el cuerpo humano a la categoría de objeto. La persona humana es convertida en un juguete que produce placer. Las mujeres serán las destinatarias finales de ese endurecimiento del corazón humano, con la consecuente destrucción de parejas y matrimonios, generando conductas adictivas y antisociales, apalancadas por el alcohol y las drogas. Se endurece hasta el lenguaje. El caldo cultural está a punto caramelo. El motor es una demanda que alimenta el negocio. Los niños ingresan en un submundo imaginario que los incapacita para una relación sexual real el día de mañana. Cuando estas imágenes se introducen al propio comportamiento, la consecuencia es la pérdida del respeto por el otro. Pasando finalmente a la fase de secuestros y homicidios.
No todos los comunicadores sociales están implicados en este negocio. Steve Jobs ya lo dejó claro durante las presentaciones de los primeros iPhone. El porno no tiene cabida en los dispositivos. Apple tiene una responsabilidad moral. Es por ello que la tienda tiene un filtro que veta las aplicaciones con ese contenido para que los usuarios no las puedan descargar. El beneficio económico de una industria que cede a la tentación de explotar la sensibilidad humana, ya no conoce límites. Esta actividad está vinculada con el crimen organizado.
El deber de la Justicia
Las leyes tienen el deber sagrado de proteger el bien común sobre todo de los miembros más débiles de la sociedad. Hay un documento del año 1989 firmado por el cardenal estadounidense John Patrick Foley en base al cual se ha realizado este artículo. El obispo emérito de San Luis, Mons. Jorge Luis Lona, incorporó el documento en algunos programas de estudio de la Universidad Católica de Cuyo. La pornografía y la violencia suprimen la ternura y la compasión, dando paso a la indiferencia y a la brutalidad. Nadie puede considerarse inmune. Las líneas maestras del problema aparecen claras e inquietantes, dice el documento firmado por Foley. Los medios muestran una visión deformada de la vida. El Papa Juan Pablo nos dijo que hay que saber usar los medios. Los grandes avances tecnológicos facilitan nuestras actividades y relaciones a grandes distancias y en tiempo real. Pero se ven con frecuencia opacados por otros "pseudo servicios" que ofenden a la dignidad de la persona humana.
Por Alberto D. Escales
Docente de Doctrina Social de la Iglesia
